miércoles, 26 de abril de 2017

El guardián de los secretos, de Oscar Hernández Campano



Hola amigos, hoy de nuevo traigo reseña de un gran escritor, Óscar Hernández Campano. Quizás le recuerden de "El viaje de Marcos". En él descubrí una gran persona con un talento innato para expresar sentimientos, que parece bailar con las palabras dejándolas fluir con libertad. Quedé tan prendada, que continué con "Cuando duermen los grillos". 

Si bien había mantenido contacto a través de Facebook con Óscar, fue hace poco cuando tuve el gusto de conocerle en persona, ya que vino a Sevilla, y concretamente a la Librería de Siltolá, a presentar “El guardián de los secretos”. Y bueno, conocerle fue... ¿cómo definirlo? Una experiencia de las que yo defino “hermosa” en la vida. 

domingo, 23 de abril de 2017

El viejo ciruelo. Capítulo 3



Capítulo 1
Capítulo 2

Capítulo 3

El primero en acudir a la cita fue mi amigo Tomás. Diez minutos duró la misma, tras la cual salió abatido, enfadado, disgustado consigo mismo y con Adela. Despotricó, gruñó y se enfadó por aquellas absurdas preguntas.

- Tomás, dime, cuéntame.
- La muchacha es en verdad guapa, vista de cerca es aún mejor. Pero está loca, te aseguro que esa mujer no está en sus cabales, está loca como su padre. No merece la pena, créeme.
- Entonces, ¿qué mas te da?
- No. Si te desvelo las preguntas puedes preparar las respuestas, y no es justo. Pensará que eres mejor que yo, tú que puedes tener a la que quieras. Lo siento, pero no.

Si bien la respuesta me fue dicha más en burla que en serio, resultó ser más en serio que de burla. Mi amigo no soltó prenda.

domingo, 16 de abril de 2017

El viejo ciruelo. Capítulo 2


Capítulo 1

Capítulo 2

Por aquél entonces, yo era un zagal dispuesto a comerme un mundo que no me pertenecía. Pero quién sabe, lo que le pertenece a uno o no, a los veintipoco años.  Era un muchacho agraciado. O al menos, eso me hacían ver las jóvenes del lugar.

Mi padre, herrero de toda la vida, me había inculcado desde pequeño que hay que vivir para trabajar. A mí, aquella frase, me gustaba voltearla. Trabajar para vivir me parecía más lógico, pero lo cierto es, que por aquél entonces, tampoco daba demasiada importancia a este hecho.

Cada día cumplía con el horario que me imponía mi padre, severo de nacimiento y casta, y regalaba algunas horas más al negocio familiar. Eran tiempo difíciles, y yo un joven avaricioso en cuánto a fortuna.

miércoles, 12 de abril de 2017

Perfume de azahar



El perfume de azahar seduce el aire que te envuelve, mientras el romero se encela, esperando paciente, que los susurros del incienso, y el redoblar de los tambores se sientan en el corazón.
.

La pasión que se acerca, el júbilo y las plegarias se mecen con las velas y los rezos, devociones y sentimientos, lágrimas y briznas que cortan el aliento, mientras se escucha el arrastrar de los pies del penitente, y se saborea el dulce aroma, elevando plegarias el creyente, y conteniendo la respiración el presente.


sábado, 8 de abril de 2017

El viejo ciruelo. Capítulo 1



Capítulo 1

Escuchar el canto del viejo ruiseñor, es uno de mis placeres favoritos. Cuando la tarde cae sobre la pradera, gusto de sentarme en la vieja mecedora, heredada de mi abuela, y balancear el ir y venir de mi serena vida, dejando que el impulso de la noche adormezca mis desvelos.

No es fácil vivir sabiendo que la muerte está cerca, o... sí. Todo depende a veces de si tienes prisa por iniciar un viaje desconocido y recóndito, o por el contrario, prefieres esperar para esa gran barcaza que atracará en puerto desconocido. 

miércoles, 5 de abril de 2017

III Exposición de Flores a beneficio de AVAIN



Ya se huele el azahar y el incienso, se suspira Semana de Penitencia y Pasión. Las calles agolpadas del color de la primavera, el ímpetu de una brisa fresca, y el trino de los pájaros resonando con nueva alegría.  

Ya se siente como llega, como se prepara. Ya se siente como te abre los brazos con cariño la III EXPOSICIÓN DE FLORES a beneficio de AVAIN.

Del 17 al 23 de abril de 2017, el Parque de la Constitución de la localidad de El Viso del Alcor, se llenará de color y de buenos sentimientos. Se llenará de hortensias, rosas, pensamientos y gitanillas, se llenará de los mejores deseos, y de agradecimiento.

sábado, 1 de abril de 2017

Primogénitos. Capítulo 7


Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6

Capítulo 7

“- Por favor señor, déje que marche a casa. No quiero problemas. Soy una joven decente.
- No te resistas a lo inevitable Aldonza. Sabes que tengo mucho poder, y poder puedo si quiero, agraviar, injuriar, y poseer. De lo contrario, derramaré tal mancha sobre tu apellido y estirpe, que jamás desposarás con hombre alguno. La desgracia caerá sobre tí y tu familia, desdichada. No niegues a este que es tu dueño un beso cálido de tus labios candentes, no me niegues el placer de disfrutar de tí...
- Sus palabras me roban el aire señor... mucho es el peso que coloca sobre mis delgados hombros...
- No Aldonza. Arrebatar tu aire no quiero. Quiero poseer todo lo tuyo, quiero poseerte a tí. Asiente y consiente a ser mía, una sola vez al menos, y la riqueza bañará a tu familia hambrienta. ¿Dudas de mi persona?

lunes, 27 de marzo de 2017

De nuevo, Artesanía Mis Colores



Hola amigos, ¿qué tal? Hace algún tiempo, les comenté sobre un regalo muy especial que había recíbido, una carpeta que me hizo contener el aliento. Por si acaso no lo recuerdan, aquí les dejo el enlace... 


Pues bien, el pasado domingo fue el santo de mi hija y decidí regalarle un álbum. No estaba segura de regalarle un álbum para fotografías, una agenda para anotaciones, o incluso una carpeta para que guardase bocetos. Lo cierto es, que hablé con Maribel González, la artesana de "Mis Colores", y le pedí consejo. 

viernes, 24 de marzo de 2017

Primogénitos. Capítulo 6



Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5

Capítulo 6

Acabamos de aposentarnos en Miriñaque. Ya he escuchado a mi abuela repetir una y otra vez que me advirtió. Mi tía Angustias ya me ha avisado de que su nuevo marido, el señor notario,  me ha añadido a la lista del famoso “Diario”.

No escucho a nadie. Tengo toda mi atención puesta en Sonia. Desde que le dieron la noticia de que no podía quedarse embarazada, no es la misma. Cabizbaja, afligida. A veces, solo a veces, vuelve a sus ojos ese brillo frenético, pero después, se apaga.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Lirios azules, de Van Gogh



En el terciopelo de tus pétalos atrapaste el azul cielo y la esencia del azul mar, transportando mágicas notas de esencia floral a los campos que por doquier se extienden sedientos de tu ser.

Lirios azules siembran la lógica de mi sueño, cubriendo con alegría el ímpetu de mi espíritu inquieto.

Simbolizas alegría, y simbolizas ensueño, pero sobre todo, eres el alma de mi cuerpo.

domingo, 19 de marzo de 2017

Felicidades papá


Dame la mano papá, que no quiero soltarme de ti.

Soy de esas personas afortunadas que tiene un padre muy especial. Un hombre que lleva la calidez en su mirada y la fuerza en su corazón.

Cada vez que siento que mis rodillas se van a doblar, él está ahí, para ayudarme a levantarme y continuar, con su ejemplo, con su apoyo, con sus palabras y con su saber estar.

Su mano sigue sujetando la mía a pesar del paso del tiempo. Y ello, reconforta mi alma y mi corazón. Esa misma mano  que el  tiempo no ha conseguido debilitar a pesar de los avatares de la vida, sino al contrario, fortalecerla y calentarla.

Es de esas personas que tienen arrugas en el rostro y nieve en el pelo que le queda, pero a la vez, el corazón de un niño aventurero que quiere jugar.

Mi padre es portador de vida, ése que siempre tiene la mejor respuesta, ése guerrero fiero que combate junto a ti los problemas, ese amigo que jamás te abandona, ese espíritu que no se rinde, esa fuerza invisible que te llena de optimismo el corazón, que simboliza el sol de cada mañana, que reposa sus miedos para que tú no los sientas, que te abraza como si en ello pudiese regalarte el mundo.

 Mi padre es como un ser mágico de cuento, que pasa por la vida con suavidad, pisando con la fuerza de una huella que lleva mucho peso, pero que es capaz de volar.

Te quiero papá.





sábado, 18 de marzo de 2017

Primogénitos. Capítulo 5



Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4

Capítulo 5

Los tubos y cables están por todos lados. He sufrido un pequeño infarto, según el médico, un “aviso” de infarto, después del accidente de coche.

Sonia descansa a los pies de la cama, si es que se puede llamar descansar a medio tumbarse en esos asientos que se reclinan. Parece que duerme al menos. Tiene la frente vendada y su aspecto es horrible. Y esto no es Miriñaque, esto es el Hospital de Madrid. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Delgadez



El espejo le devolvió una imagen de sí misma que no le gustó. Una mujer gruesa, robusta, con demasiado de todo. Grandes pechos, cintura sin forma, pliegues en la barriga y muslos redondos en demasía. Se sintió mal, muy mal.

No dejaba de escuchar hablar sobre dietas milagro, ya las había probado casi todas. Apenas perdía algo de peso cuando ya lo estaba recuperando de nuevo.

viernes, 10 de marzo de 2017

Primogénitos. Capítulo 4



Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3

CAPITULO 4

El cielo se ha vuelto gris y de acero mientras el suelo se decora con un sol resplandeciente. Los cristales a nuestro alrededor me dan que pensar que algo no funciona. Intento concentrarme a pesar del dolor de cabeza, y descubro horrorizado, que el coche está del revés, con las ruedas hacia arriba y Sonia y yo colgados del cinturón de seguridad en un extraño ángulo.

sábado, 4 de marzo de 2017

Primogénitos. Capítulo 3


Capítulo 1
Capítulo 2

Capítulo 3

Las maletas están en la puerta. Mi abuela no ha dejado de llorar desde hace dos días. Si sigue así temo que ahogue las cepas. Y Sonia me mira con ojazos de gacela, contoneo de caderas y una mirada libidinosa que casi no me deja arrastrar las maletas.

- No me pasará nada abuela, tranquila.

martes, 28 de febrero de 2017

Soy del sur



Soy del sur, de ese que te corre por las venas, con la pasión de los íberos, tartessos y cartagineses, sangre de fenicios, griegos y romanos, sangre de bizantinos, visigodos y musulmanes… todos ellos enamorados de los ojos de gacela de esta tierra, con fuerza y coraje, lucha y entrega, cual enamorada de la pasión y la vida.

Soy del sur, de esa Andalucía hermosa que no solo otorga baile y cultura, con volantes de sentimientos y castañuelas de lucha, taconeando a la vida, arañando la tierra, con olivos, naranjos y vinos, con caza y pesca, flora y fauna de tierra bañada por las aguas de un Mediterráneo cálido y un sol radiante de leyendas.

sábado, 25 de febrero de 2017

Primogénitos. Capítulo 2


Capítulo 1


CAPÍTULO 2

Mientras el fuego empezaba a lamer su piel, Aldonza gritaba una y otra vez...

- ¡Malditos! ¡Malditos seais todos, pueblo de supersticiosos infames! ¿Quéreis brujería? ¡Os la daré! Ningún primer hijo podrá partir jamás de estas asquerosas tierras malditas, bajo pena de muerte para él o su apellido! ¡Jamás! Pues injusta es esta aberración que me acomete, e injusto el agravio requerido...

martes, 21 de febrero de 2017

El espíritu de la lluvia


El gris reina hoy en el cielo. La lluvia se va derramando, de forma lenta, pausada, sin prisas. Parece que el frío se ha cansado un poco y la temperatura es algo más cálida, pero el viento, sin embargo, quiere bailar con la lluvia y te hace sentir el agua en la cara.

¿Nunca te has preguntado por qué todo se ve tan hermoso tras la lluvia? Es como si los colores resurgieron de un letargo en el tiempo. Y en realidad, es algo parecido.

Hoy te voy a contar la historia acontecida hace ya siglos, en algún pequeño lugar, de éste, nuestro planeta...

sábado, 18 de febrero de 2017

Primogénitos. Capítulo 1



PRIMOGÉNITOS

Capítulo 1

Mi familia nunca fue dada a grandes celebraciones. Ni siquiera cuando mi tía Angustias se casó por tercera vez con D. Gustavo, el  insigne notario del pueblo. Tampoco iba a salir tan caro, ni debería haber resultado tarea imposible para nada más y nada menos que el cacique de nuestra pequeña aldea, “Miriñaque”, donde veinte casas y setenta y dos habitantes constituíamos el censo local.

Perdidos en mitad de ninguna parte, y nunca mejor dicho. Aunque parezca increíble, Miriñaque es un lugar pobre en habitantes, pero sí rico en tierras de buena vides que ofrecen caldos de excelente calidad. Tanto es así, que aquí, mis vecinos, a simple vista hombres rudos de campo, sin muchos ingresos más que algún tractor, o cuatro vacas... tienen un legado que salvaguardar. Bajo la capa de austeridad y desasosiego de estas cuatro calles empedradas, hay fortunas escondidas en el interior de los gordos colchones de esponja deformadores de espaldas.

Ni que decir tiene que muy pocos descendientes de estos hombres rudos han permanecido en Miriñaque. Solo los elegidos para ello han permanecido fieles a las leyes y costumbres del lugar, pues aquí, hay algo que aún abunda mucho más que las vides. La superstición.

lunes, 13 de febrero de 2017

Bailando con la vida, de Antonia Navarrete Lebrato




Cuando hablé la primera vez con Antonia Navarrete, me habló de su labor, de sus poemas solidarios. Poemas dirigidos a personas que están pasando por un trance duro. Muchos son los casos que Antonia contempla en sus poemas, con una delicadeza inmensa y unos versos que se unen a otros de forma hermosa, para hacer llegar al corazón el mensaje deseado.

sábado, 11 de febrero de 2017

El acantilado. Capítulo 6 (Final)


Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6

Un golpe seco le dejó junto a ella en precario equilibrio. Notó el calor de su cuerpo. Tocó su cuello. Su corazón latía. Estaba viva. Inconsciente, pero viva.

El ascenso con el cuerpo de ella se preveía imposible, tenía que haber otra forma de sacarla de allí. Si lo intentaba hacia abajo podía resbalar y dejarla caer. Sería el fin. Las rocas que yacían abajo terminarían con su vida. Solo tenía una forma de mantenerla viva hasta que alguien llegase. Se quitó la camisa y  se apoyó sobre el cuerpo de la mujer, envolviéndola en una suavidad abrumadora y regenerativa…

martes, 7 de febrero de 2017

La tierra silenciada, de Graham Joyce

Si la Tierra guarda silencio, es porque añora que la escuches...

Quién bien me conoce sabe que aunque no dispongo de mucho tiempo, siempre disfruto aprovechando esos instantes para sumergirme en la lectura. Como mi amiga me conoce muy bien, me ha regalado este año mi gran sueño de lectura... “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee, así como “Ve y pon un centinela”. Sin embargo, también me ha regalado una obra de Graham Joyce... “La tierra silenciada”.

La faja del libro viene con un mensaje de Isabel Allende; “Es el tipo de libro que me encanta leer”. Pero lo que me sedujo de él fue la sinopsis del mismo...

“Jake y Zoe aprovechan una semana de vacaciones para irse a esquiar. Una mañana, cuando inician el descenso por las pistas, un alud deja a Zoe sepultada bajo la nieve. A pesar de ello, logran salir y vuelven juntos al hotel.

sábado, 4 de febrero de 2017

El acantilado. Capítulo 5


EL ACANTILADO 



Capítulo 5

Con esfuerzo llegó a la parte alta del acantilado. No había rastro del cuerpo de la mujer.  No era por la altura. Si bien antes no era su amiga predilecta y se asustaba con facilidad, en los últimos años había perdido el miedo a muchas cosas.

Pero había algo que le aterraba en estos momentos. Regresar abajo y decirle a Gema que no había encontrado a su madre, o peor, que esos restos de ropa que había encontrado en el ascenso, fuesen de ella. Pero si así era, ¿dónde estaba la mujer?

Su mente voló al pasado, cuando él también tenía una familia. Les perdió hacía ya mucho, dejó de verles, los olvidó incluso durante un tiempo. Pero los recuerdos empezaron a volver, de forma lenta, pero ahí estaban. Su corazón y su mente se fué llenando de imágenes de antaño. De cuando él era un hombre feliz y completo. Lástima que ya no pudiese regresar junto a ellos.

Y Gema.

Gema le recordaba a su esposa. Sus ojos, el color de su pelo, aquella forma de mirar tan profundamente… Su esposa… ¿qué habría sido de ella?

De pronto se sintió viejo.
Pero no era momento de pensar en él.

Cerró los ojos e inspiró. Concentró todos sus sentidos y entonces la escuchó. Era una llamada débil, lejana…

Con decisión, comenzó a descender con mucho cuidado por el otro lado del risco del acantilado. Y allí la vio. Sobre una especie de saliente, el cuerpo de una mujer que permanecía tumbado, inmóvil.

Sabía lo que tenía que hacer. No era la primera vez. Empezó a bajar hasta lo máximo posible. Estiró su brazo, pero no llegaba hasta ella. Una distancia de unos cuatro metros los separaba.

- ¡Ana! Ana, ¿me escucha? ¡Vengo a ayudarla!

Pero la joven no hablaba.

Cerró los ojos. Solo había una forma de llegar a ella. Y era saltando al vacío.




jueves, 2 de febrero de 2017

sábado, 28 de enero de 2017

El acantilado. Capítulo 4



El acantilado. 

Capítulo 4 



Ver capítulo 1
Ver capítulo 2
Ver capítulo 3


- Gema, tienes que escucharme un momento. Solo un momento, tienes que quedarte aquí. No te muevas ¿de acuerdo? Vuelvo enseguida, solo tengo que subir algunas rocas para ver si tu mamá está ahí. Pero todavía no me has dicho como va vestida, o como se llama.
- Se llama Ana. Y lleva unos pantalones vaqueros y una camiseta roja. Le gusta mucho el color rojo.
- De acuerdo. Eso me ayudará mucho. Ahora, tienes que prometerme que te quedarás aquí, sentada sobre esta roca, quietecita.

La niña le miró con un gesto extraño.

viernes, 27 de enero de 2017

El salto




“No está bien retar a la muerte. No, no lo está. Porque si la llamas, puede venir”

Jamás debí acceder a su petición. Nunca me gustaron las alturas, jamás, jamás, jamás. Supongo que me hizo perder la cabeza ese enamoramiento primario que nos vuelve un poco locos e inconstantes. Como bien escuché cierta vez por ahí, el amor te da razones que ni la propia razón entiende... o algo así.

Pero eso no justifica, que yo, sufridora de vértigo compulsivo, accediera a hacer puenting.  

sábado, 21 de enero de 2017

El acantilado. Capítulo 3


El acantilado. 

Capítulo 3

- ¿Estás segura pequeña? No entiendo, ¿qué hacíais en el acantilado? – preguntó el hombre con la presión cada vez más fuerte en el pecho.

- Subimos para ver el mar. Siempre lo hacemos cuando venimos juntas. Subimos arriba para encontrar a papá. Él también se perdió. Por allí – dijo señalando el mar – Pero hoy no. Hoy mami salió sola. Pero yo la seguí y la seguí. Pero corría mucho y después empezó a subir… y ya no la ví más.

Jeremías se fijó en el lugar que la niña le indicaba y un nuevo dolor aprisionó su corazón. Esta vez, empezó a marearse ligeramente y a sudar de forma copiosa.

miércoles, 18 de enero de 2017

Sabes que no te olvido









Sabes que no te olvido, que te añoro, que te recuerdo, que te presiento, que te supongo...


Una mala estrella te llevó con ella, quizás porque eres pura luz y sintió envidia, quizás solo se enamoró de tí, de tu fuerza interior, de tu calidez, y te quiso para ella.


Naciste tal día como hoy, y no por ello hoy te recuerdo, pues no te olvido en ningún momento, pero sí es cierto que hoy quizás el recuerdo sea más vívido e intenso, o puede que solo sea la melancolía de no poder darte un beso físico, pues el beso, sí lo llevas surcando el viento.







 

sábado, 14 de enero de 2017

El acantilado. Capítulo 2


EL ACANTILADO

Capítulo 1

Capítulo 2.


Una niña de unos siete años tiraba de su camisa con una fuerza sobrecogedora…

- ¡Señor, señor!...

La venda ya lo asfixiaba. Esa niña era su objetivo…

- Hola pequeña. ¿Puedo ayudarte en algo?
- Necesito ayuda.

Jeremías miró a su alrededor y sintió aprensión. La gente comenzaba a mirarlos de forma extraña. Él mismo pensó en la imagen que daría, un hombre maduro vestido de forma tan andrajosa, junto a una niña pequeña y bien vestida. 

- ¿Estás sola? – le preguntó.
- Mi mamá se ha perdido. No sé dónde está – empezó a gimotear la niña.

Jeremías hizo lo que casi siempre solía darle resultado. Apoyó su mano en la de ella y esperó un poco. El contacto humano era de lo más reconfortante, y él, a pesar de los pesares, seguía echando en falta ese calor que tanto bien le proporcionaba.

Ése había sido el trato. Calor humano.

Con suavidad, acarició la mano de la pequeña y ésta, poco a poco, comenzó a tranquilizarse. Fue entonces cuando el hombre la observó con un poco más de detenimiento. Era evidente que había llorado bastante, el rastro de las lágrimas y la nariz roja, los ojos ligeramente hinchados… No. Eso no estaba bien. Los niños no deberían llorar.

Sintió un pinchazo dentro de su pecho. Los ojos de la niña eran… familiares. Esos hermosos ojos marrones, grandes e intensos, le suplicaban ayuda y le miraban a la vez de forma descarada, fijos, queriendo leer sus secretos. Pero debía ser al revés, debía ser él quién leyera los secretos de ella. 

- La encontraremos pequeña. Créeme, tengo un radar especial para las mamás que desaparecen. Pero tendrás que explicarme como es ella.

La niña se detuvo un instante y le miró muy seria.

- Es como todas las mamás. Es muy guapa, y amable, y solo me riñe cuando derramo el chocolate de las mañanas, o cuando he hecho mal los deberes. A veces, se enfada si no recojo los juguetes, y pone caras raras, pero luego, cuando cree que no la veo, sonríe y empieza a recoger ella también. Siempre se ríe mucho. Bueno se reía. Antes se reía mucho.

- Está bien pequeña. Necesito que me hables un poco de cómo es su pelo, si es alta o baja, cómo va vestida y esas cosas, y desde luego, necesito que me digas donde la viste la última vez, aunque imagino que habrá sido aquí mismo. Dime, ¿en qué parte de la playa estabais cuando ella desapareció? ¿Aquí mismo? ¿A unos metros?

La niña se detuvo y le miró muy seria.

- No. Desapareció allí – dijo señalando con su pequeño dedo el alto risco del acantilado que aparecía tras ellos.

Jeremías tragó saliva. El acantilado… 


jueves, 12 de enero de 2017

Artesanías "Mis colores"





Hola amigos, hoy voy a compartir con vosotros un regalo que me ha hecho muchísima ilusión.

No sé qué ha pasado este año, escuché que los caminos de Oriente estaban accidentados y que era difícil que los Reyes pudiesen portar muchos regalos en sus arcas, por no hablar de que a pesar de la magia correspondiente de sus Majestades, la crisis ha llegado hasta más allá de nuestras fronteras. 

Sin embargo, algo de mágicos sí que deben ser, porque este año casi tengo que salir de casa para poder albergar la cantidad de regalos que he recibido. ¿He sido buena? ¡¡¡Noooo!!! ¡Tengo un montón de amigos que me quieren! (Y aquí os pondría la cara de emoticono tipo “El grito” del wassapp, pero no sé hacer eso con el teclado, ja ja.)

domingo, 8 de enero de 2017

El acantilado. (Mini-novela)


EL ACANTILADO

Capítulo 1

Jeremías miraba totalmente hipnotizado el horizonte. Había algo en aquella puesta de sol que le atraía sobremanera.

Su aspecto, dejaba mucho que desear, como casi siempre. Que pasase inadvertido era primordial en su trabajo. Su barba de tres días tenía un aspecto bastante desaliñado, y su ropa, desde luego, necesitaba un lavado urgente. Un corte de pelo y una comida decente tampoco estarían mal.

Después de su último trabajo había quedado agotado. Ahora, observando el brillo dorado del sol sobre el azul del mar solo podía pensar en la casi imposible tentación incapaz de ignorar de lanzarse, zambullirse en aquellas aguas frescas y dejarse ir.

Suspiró y decidió que lo mejor era bajar de aquél acantilado y simplemente sentarse a esperar, descalzo, hundiendo sus pies en la arena y sintiendo la frescura del agua cuando la marea decidiese bañarlos.

Miró a su alrededor y escuchó los sonidos propios del lugar. Las risas de los niños, los besos de los adultos amparados por el mar… Una señora, de pronto, alejó a su pequeño del camino  para poder así evitarlo. Tampoco podía juzgarla, tenía un aspecto realmente espantoso. Pero formaba parte de su disfraz, de su trabajo…

Las vendas del pecho empezaron a doler. Su misión tenía que estar muy cerca… un zumbido en sus oídos, visión borrosa, un ligero mareo y de repente… el mar que estaba frente a sus ojos quedó sustituido por el cielo azul.

“Ya está aquí, ya ha llegado el momento… solo espero ser capaz de llevar a cabo mi misión…”

- ¡Señor, señor, necesito ayuda!

Una niña de unos siete años tiraba de su camisa con una fuerza sobrecogedora…

- ¡Señor, señor!...

La venda ya lo asfixiaba. Esa niña era su objetivo…





miércoles, 4 de enero de 2017

Inger en la playa, Edvuard Munch


Prometiste volver y llenar de recuerdos las arcas vacías de mi cuerpo. Hiciste promesas de ésas que te llenan los bolsillos del alma de expectativas. Y yo te creí. Te creí cuando me hablabas de amor bajo  la influencia de la luna, cuando me sentías ángel y me regalabas alas para hacer que cualquier cosa se hiciera posible con solo desearla. Te creí cuando me dijiste que jamás habías sentido aquello por nadie.

Prometiste que yo lo era todo para ti.

Y luego te marchaste. Te marchaste dejando en mi alma un  reguero de lágrimas, lágrimas que formaron mares repletos de piedras irrompibles clavadas en mis entrañas.

Y yo te esperé. Sentada sobre esas piedras y mirando un océano de quizás. Te esperé… hasta que un día comprendí que solo esperaba lo que ya no deseaba que llegara.




“Inger en la playa”,  es una pintura al óleo del artista Edvard Munch. Fue realizada en el año 1889 y se encuentra en la Galería Nacional de Noruega de Oslo, y nos muestra una hermosa imagen de Inger, la hermana del artista, posando tranquila, serena en una casa alquilada por el autor en Asgardstrand.  



domingo, 1 de enero de 2017

Sueño de una noche en el tiempo



El invierno ha asomado su cabeza color gris por la ventana de mi dormitorio.  Siempre me gustó pensar en las estaciones del año como si fuesen personas, las imagino ataviados de la guisa que corresponda, como señores presentes en una realidad más cercana a mi persona.

Cuando el invierno se marche, llegará la señorita primavera. Ella es mujer. La veo ante mí, una joven de piel pálida y larga cabellera rizada de color verde, como sus ojos y su vestido largo de gasa semitransparente. Su cabello trenzado con los tallos de las flores silvestres que va cosechando.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...