viernes, 30 de diciembre de 2016

¡Feliz 2017!




Las doce en punto del 31 de diciembre. Fecha mágica en la que los buenos propósitos se alinean obedientes a nuestra consciencia e inconsciencia. Todo se hará, se realizará, se cumplirá… o no.

Esa carta no escrita, el gimnasio, esa llamada, una confesión, una declaración, un baile, un baño en el mar a la luz de la luna…  Con cada uva que entra en tu boca y lleno de dulzor tu existencia, un milagro se prevé posible.

Todo comienza de nuevo, al igual que una hoja en blanco o un nuevo cuaderno por escribir. Todo es posible, y si no es así… siempre nos queda el próximo 31 de diciembre…


¡¡Feliz 2017!!


martes, 27 de diciembre de 2016

Olentzero


Hay historias, cuentos que nos narran nuestros abuelos y que perduran durante el tiempo. El caso del Olentzero vasco, es una historia que no ha llegado hasta mí a través de mis abuelos.  Sin embargo, mi buen amigo Ricardo, me llamó para saludarme en Nochebuena, y ahí, me explicó que él, su esposa Kristina y su pequeña Maider, estaban esperando al Olentzero.

Imaginaros  mi cara.   ¿A quién?

domingo, 25 de diciembre de 2016

Mensaje interior



Hoy es Navidad.

Levanta tu mirada al cielo y lanza una plegaria.

Da las gracias

Da las gracias por esa persona que siempre está ahí.



A veces será alguien de tu familia,

quizás un amor,

puede que un amigo, 

e incluso un desconocido puede actúar como ángel custodio.



Pero siempre...

siempre te quedará el que nunca se marcha.




No te dañes a tí mismo quejándote por lo que no puedes cambiar,

ni hiriéndote por aquello...

de lo que no eres culpable.


Y si sufres dolor, 


abrázate, date un respiro,

y pide ayuda

a un amigo, 

a un familiar,

a un amor...


Pero no te rindas, 

agáchate y luego, levántate de nuevo.


Porque dentro de tí está la respuesta.


Feliz Navidad


viernes, 23 de diciembre de 2016

Preludio de Navidad


(En primer lugar, me gustaría agradecer a mi amiga Loli Falcón las imágenes que hoy comparto con vosotros. Aparte de ser una excelente amiga, es una fotógrafa extraordinaria, y ustedes mismos podrán juzgar que tal se le da eso de “montar el Belén”. Personalmente, opino que más que un portal, es una obra de arte. Espero que disfruten de estas imágenes como lo he hecho yo. Gracias Loli ;)


Era una fría noche del mes de diciembre. Los guiños estelares ya coronaban el cielo, escondiendo juguetones las puntitas de sus cuerpos tras los armazones de algodón, mientras la luna, se acomodaba con holgura en el cielo, suspirando de puro placer, sabedora de una noche especial, una de esas noches en las que puede ocurrir algo hermoso, algo como el nacimiento de una historia, algo como recordar el nacimiento de Dios.

sábado, 17 de diciembre de 2016

CICATRICES. Capitulo 7 y último




Ver prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6


Capítulo 7

El hombre de la fotografía la empujaba mientras le susurraba... "Cásate conmigo Rebeca”

Volvió a mirar la imagen que tenía en sus manos, su propio rostro reflejado en el cristal,  y durante un breve momento, tuvo un pequeño recuerdo. Esta vez, de ella dentro del coche.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Bellos propósitos de Navidad




En estas fechas todos tenemos o queremos tener buenos propósitos. Nuestros calendarios se han puesto en modo “marcha atrás”. Navidad está aquí, y la multitud de fechas que marcan estos días se alinean con actitud de esperanza para unos, y con desesperación para otros.

sábado, 10 de diciembre de 2016

CICATRICES. Capítulo 6




Capítulo 6

El día siguiente amaneció con un sol cálido y espléndido. Esta vez sí, pensó Rebeca. Tomó sus zapatillas de deporte y decidió andar.  Quería ir recuperando poco a poco esa costumbre que le habían dicho que tenía de correr.

¿A quién quería engañar? Quería quitarse de en medio porque se sentía abrumada por la pregunta que le había hecho el día anterior a Andrés. ¿Cómo pudo preguntarle aquello? ¡Se moría de vergüenza!

Enfiló el sendero que iba hacia el llano de detrás de la casa y aceleró el paso. Era domingo, y bastante temprano. Todo estaba desierto y hermoso tras el día de lluvia, aunque ligeramente embarrado. Maldita sea, se iba a poner perdida. Así que al final, optó por seguir el camino asfaltado en lugar de internarse en el llano.

Tras casi una hora de camino, lo que parecía una mansión victoriana apareció ante sus ojos. El bullicio de unos niños jugando en la entrada captó su atención de inmediato. Si continuaba por aquél sendero tendría que pasar justo por delante de aquella zona improvisada de juegos, o quizás fuese mejor dar la vuelta y regresar. Al fin y al cabo no estaba muy segura de donde se encontraba o hacia donde podría llegar si continuaba.

Ya había empezado a girarse cuando escuchó el llanto de una niña y no pudo evitar mirar hacia ella para ver qué había pasado. Una niña pequeña, de unos cinco años, se había caído y lloraba abrazada a sus rodillas. Darse ahora la vuelta no le pareció lo más correcto y decidió acercarse a ella por si podía ayudarla.

- ¿Qué te ha pasado pequeña?

La niña levantó su rostro repleto de lágrimas y al verla se quedó observándola como quien ve una aparición. Su llanto fue sustituido por la sonrisa más hermosa que Rebeca había visto hacía mucho...

- ¿Debeca? ¿Debeca, edes tú?

Rebeca observó la carita de pecas y la mella que la pequeña lucía con orgullo y sintió una ternura inmensa. Antes de contestar, una mujer se acercó hasta ellas rompiendo en cierta forma el hechizo.

- ¿Rebeca?

Fue entonces cuando recordó las palabras de Andrés, cuando él le refirió que antes ella acudía al centro de menores y pasaba mucho tiempo con los niños. Observó a su alrededor y tuvo la sensación de haber estado antes en aquél lugar.

- Disculpe – se dirigió a la recién llegada – Sufrí un accidente y padezco amnesia. No recuerdo nada.

El rostro de la mujer asintió.

- Lo sé. Todos aquí lo sabemos, pero al verte aquí, junto a la pequeña Ana, tuve la esperanza de que hubieses recobrado la memoria. Permíteme presentarme. Soy Carmen, trabajadora social del centro y ésta muñeca de aquí es Ana.
- Debeca, Debeca, donde has estado. Yo quedía hacedte tenzas como antes...
- Ana, no molestes a Rebeca. Está malita, le duele la cabeza y no se acuerda de nosotros.

El llanto de la niña fue un auténtico vendaval.

- ¿No te acueddas de mi? - hipó entre sollozo y sollozo

Rebeca miró angustiada a Carmen.

- De tí si me acuerdo, pero solo cachitos – le mintió - ¿Me puedes ayudar a recordar a los demás?


Ana sonrió de oreja a oreja y le cogió la mano con solemnidad. Ahora, Rebeca era suya. Se sintió importante y con la fluidez de una niña de cinco años, llevó a Rebeca consigo ajena a la expresión de la muchacha.

En cuestión de unos minutos, un grupo de niños corría hacia ella y la abrazaban, mientras otros la miraban interrogantes. Sintió un ligero tirón en el pelo, y se percató de que la pequeña Ana le estaba haciendo una trenza, o algo parecido a eso.

Durante mucho rato permaneció allí, sin ser consciente del paso del tiempo, hasta que Carmen y otros trabajadores del centro la invitaron a pasar y tomar un café. Fue entonces cuando entró y empezó a ver el edificio.

Preocupada por la hora, la primera decisión que tomó fue la de regresar a casa. Pero se encontraba tan bien, tan relajada, tan a gusto por primera vez entre extraños, y a la vez, sintiéndolos amigos... que pidió permiso a la otra mujer para llamar a casa, que no se preocuparan y quedarse un poco más.

- Por supuesto. Pasa a mi despacho. Es por aquí. Al final de este pasillo. Siéntete en casa, pasa. El teléfono está sobre mi mesa. Voy a ayudar a los demás para que todos entren. Ahora te acompaño.
- Gracias.

Un poco después, Carmen entró en el despacho. No esperaba lo que vio.

Rebeca temblaba, sentada en el suelo, con una fotografía en sus manos. ¿Cómo pudo ser tan estúpida? ¿Cómo olvidó que había fotografías de ellos? Habían ido tantas y tantas veces al Centro, que aparecían en las fotografías de Navidad, en las actividades de acampada, en algunos días de cine…

Las lágrimas corrían por el rostro de Rebeca cuando levantó la mano y le señaló con su dedo tembloroso la fotografía.

- ¿Quién es él?
- No sé si puedo…
- ¡Quién es él! ¡Por favor!
- Tomás.
- ¿Puedo llevarme la fotografía, por favor?
- Claro que sí.

Rebeca se levantó del suelo. Estaba pálida…

- Por favor Rebeca, no te vayas. No te vayas así. Yo te llevaré…
- ¡No! No, gracias, necesito pasear, necesito pensar…

Carmen pensó en qué hacer, y finalmente, tomó el teléfono y marcó el número que tan bien recordaba.

- ¿Andrés? Andrés, lo siento, se presentó esta mañana aquí, sin avisar, y… parecía estar tan bien, lo estaba pasando bien con los niños y me pidió llamar por teléfono… no recordé que en la pared estaba la fotografía… Sí. La de aquella Navidad. Me ha preguntado por él Andrés, me ha preguntado por Tomás.

Rebeca corrió y corrió hasta que no pudo más.

Respirando con dificultad, se apoyó en el tronco del árbol y volvió a observar la fotografía. Ella aparecía en el centro, risueña, con el cabello suelto y las mejillas arreboladas. A su lado derecho, Andrés, sin esa cicatriz en su cara tomaba en sus brazos a Ana, y miraba con cierta burla a Rebeca. Estaba imponente en esa foto, se le veía… vivo, con fuerza. A su izquierda, un hombre la tenía cogida de la cintura y la miraba con una sonrisa pícara. Sintió una extraña sensación en el estómago. ¿Quién era ese hombre?

Un breve recuerdo cruzó por su mente. De nuevo aquél día en el que se columpiaba. Ahora recordaba aquél día. El hombre de la fotografía la empujaba mientras le susurraba… "Cásate conmigo Rebeca"



viernes, 9 de diciembre de 2016

Relatos de una vida, de Alvaro Camacho



Hola amigos. Hoy quiero hablaros de Relatos de una vida, de Álvaro Camacho. 

En la contraportada del libro, una breve descripción de este libro nos dice que "Relatos de una vida no es solo un poemario, es un cúmulo de sentimientos que residen en el autor. Experiencias vividas, lecciones aprendidas, batallas ganadas y otras perdidas, pero todo ello afrontado desde la calma y la esperanza de que aunque regresen las dificultades siempre se pueden combatir con nuevas ideas. Se trata de un grito de libertad en un mundo que nos quiere mudos y con los ojos vendados. En esta obra se muestran heridas de guerra que no son otra cosa que la antesala de cicatrices sanadas. El alma tiene más memoria que la cabeza."

Os diré que opino yo. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Luces de colores


Marcos observó aquella vieja máquina de escribir que le retaba cada día. La hoja en blanco se había convertido en su compañera perenne. Su musa, su inspiración, había volado un día de otoño acompañando a las hojas caídas, y no había regresado. Demasiadas preocupaciones, mucho estrés, la necesidad de exigirse a sí mismo una obra maestra, y por encima de todo ello, las fechas en sí. Navidades. ¿Cómo sobrevivir a las Navidades sin ella?

domingo, 4 de diciembre de 2016

CICATRICES. Capítulo 5



Ver prólogo
Ver capítulo 1
Ver capítulo 2
Ver capítulo 3
Ver capítulo 4

Capítulo 5


Rebeca tomó un pequeño sorbo de su café y miró por la ventana. El día había amanecido lluvioso y gris. Pero ella... se sentía bien. Casi feliz.

En las últimas semanas, desde aquél día en que ella pensó que conducía el vehículo el día del accidente, Andrés había cambiado su trato con ella de forma considerable.

Aquél mismo día, él se mostró dolido, confuso. Y ella comprendió el por qué de su evasión. Él conducía el coche. Sintió tal alivio, que no pensó en la carga que él llevaba sobre sus hombros. Se limitó a repetirle una y otra vez que había sido un accidente y que no debía sentirse mal. Por primera vez en mucho tiempo, empezó a preocuparse por otra persona antes que de sí misma. Comenzó a relajarse. A colaborar en casa. Volvió a saborear una buena lectura e incluso, una manana sorprendió a todos levantándose temprano para preguntar cuál era su parte de tarea. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

Violeta, el hada de la capacidad

Ilustración realizada por la señorita Aurora Canto Carmona, mi hada particular



(Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de la Discapacidad. Les comparto este cuento que escribí para Cuentos de la Ternura. Espero les guste) 


Violeta, el hada de la capacidad

Había una vez, en un lugar muy cercano a todos nosotros, un bosque encantado, donde sus pequeños habitantes vivían en grandes setas de color frambuesa.

Al principio, en esta aldea, todos eran niños, pues era un lugar muy especial. Era el hogar de los sueños mágicos, de cuyo corazón nació el arco iris, con sus siete colores brillantes y el gran árbol de la vida, de cuyas ramas brotaron nuevas setas, y de ellas, nacimos mis hermanas y yo, las hadas del bosque encantado y los sueños.

Mi nombre es Violeta, y soy el hada de la capacidad, aquella que te ayuda a hacer mogollón de cosas cada vez que agito mis alitas transparentes como el agua de la montaña de los suspiros.

domingo, 27 de noviembre de 2016

El nacimiento de Venus, Sandro Botticcelli



“De las profundidades del océano aparece una hermosa diosa. Vestida tan solo con su blanca y hermosa piel, envuelta en su larga cabellera dorada, emerge altiva y digna, bella, y distante.

            Fruto de un acto cruel, donde Cronos, dios griego del tiempo, corta los genitales a Urano, lanzándolos posteriormente al mar. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma de la que nace una doncella ya adulta.

sábado, 26 de noviembre de 2016

CICATRICES. Capítulo 4





CAPÍTULO 4

- No deja de hacerme preguntas Luís. Cada día más. - terminó explotando Andrés.
- Lo sé. A nosotros también nos pregunta, pero es mejor que lo recuerde todo ella. Si le contamos que Tomás murió aquél día... el dolor aumentará. Conozco a mi hija. Es posible que se encierre de nuevo en sí misma y no vuelva a recordar nada. Tú la conoces.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Donde caben dos, caben tres. Noelia Medina

 Bueno amigos, dicen que ya ha llegado el frío, pero no se preocupen, aquí les traigo hoy una reseña que va a calentar más de un corazón. Puro fuego líquido que va fusionando, de forma lenta pero segura, una combinación deliciosa de sentimientos, temores, tabúes, amor, amistad, y sexo.

Hoy tengo el gran placer de hablarles del libro de mi querida amiga Noelia Medina, autora de “Donde caben dos, caben tres”. Una historia que te dejará con la boca abierta, y desde luego, para nada indiferente.

Noelia Medina es una joven escritora carmonense, nacida en 1994. Tuve el gusto de conocerla a través de este humilde movimiento literario que se está llevando a cabo en Carmona, “Club literario El Tintero”, al que tuve suerte de ser invitada, y donde hasta hace poco, Noelia era la benjamina. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Escúchame



Hola.  ¿Estás ahí? Sí. Lo estás. Siempre estás ahí. Tengo algo que decirte, pero no estoy segura de por dónde empezar. Bueno, sí, sí lo sé. Quiero empezar por pedirte que esta vez me escuches. Lo sé. Por favor, no te enfades. Sé que siempre me dices que sí, que me escuchas, pero ambas sabemos que eso no es del todo cierto.

Hace tiempo que te acompaño. Te observo. A veces me dirijo a ti, y otras, prefiero que seas tú quien me hable. Llevo un tiempo intentando que te detengas. Que te sientes un momento en el banco que la vida sitúa en tu camino para que, durante unos instantes, tomes asiento y descanses. Pienses, recapacites, y después, con nuevas fuerzas, continúes tu camino.

sábado, 19 de noviembre de 2016

CICATRICES. Capítulo 3




(Leer capítulos anteriores)


CAPÍTULO 3

El médico volvió a dirigir aquél pequeño haz de luz hacia sus pupilas. En la última semana le habían hecho tantas pruebas médicas que Rebeca estaba a punto de gritar de pura impotencia.

El desmayo ocurrido la semana anterior, unido al hecho en sí de tener aquellos pequeños flashes de memoria, habían desencadenado una serie de pruebas neurológicas que la tenían agotada.

Sin embargo, y a pesar de que seguía mostrando enfado ante el mundo en general, por primera vez tenía algo de esperanza de volver a recordar.

jueves, 17 de noviembre de 2016

sábado, 12 de noviembre de 2016

CICATRICES. Capítulo 2




Cicatrices. Capítulo 2


- Permíteme empujarte.
- No, gracias. Quiero estar sola.
- Lo sé. Llevas sola desde que regresaste de aquél dichoso hospital. Y créeme, antes no eras así.

Rebeca le miró con furia en los ojos.

- No recuerdo cómo era antes, por si te sirve de algo. Y por favor, quiero seguir estando a solas.  
- Pues verás Rebeca. Antes del accidente eras una persona alegre, divertida, altruista… 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Versos rotos de Antonio Fernández Fernández

"Versos rotos rielan por mi mente como un puzzle fragmentado, con retazos de mi vida" 


Hola amigos. Hoy voy a hablaros del último libro que he leído, "Versos rotos", escrito por el carmonense Antonio Fernández Fernández. 

El pasado domingo día 6 de noviembre, tuvo lugar la presentación de este libro en la Antigua Capilla de San Pedro de Carmona. Tuve el gusto de asistir a la misma, disfrutando de un ambiente entre amigos y familiares del propio escritor. 

Entre los asistentes al acto...

domingo, 6 de noviembre de 2016

CICATRICES. Capítulo 1





CAPÍTULO 1- Cicatrices

- Venga Becca, tienes que comer algo- la recriminó por centésima vez su madre.
- No tengo hambre mamá.
- Hoy es uno de esos días ¿verdad?

La joven miró a su madre y dudó si gritar, llorar, o simplemente levantarse y salir corriendo. Las migrañas habían vuelto otra vez. La luz comenzaba a molestarle y su humor empeoraba por segundos.

CICATRICES. Prólogo


Prólogo
Ni tan siquiera la hermosa puesta de sol hizo languidecer a la bella novia. La seda de su vestido ondeaba suavemente, mientras, una vez más, se ajustó la corona de flores silvestres que había decidido usar de tocado. Sus ojos iluminados por ese brillo único de la felicidad, mostrando el más límpido de los azules, la curvatura de su cadera sujeta por el abrazo de su recién estrenado marido.  

Rebeca elevó la vista hacia aquél rostro bronceado y atractivo y acarició el mentón de aquél hombre que había conocido tan solo seis meses antes, y sin el que ahora, no sabría cómo vivir.

Mini-novelas



Espero que disfrutéis de estas historias un poco más largas de lo habitual. 

¿Recordáis cuando antes se publicaban aquellas novelas por capítulos semanales? Pues ésa es la idea.

Así que espero de corazón que os guste. Cada semana, iré colgando un capítulo. Dejaré un enlace por el que sea fácil seguir todos los capítulos de una misma mini novela.  

Y así es como comienza esta aventura, que espero compartáis conmigo semana a semana... Solo tenéis que pinchar en el título de cada una de ellas para que podáis conocer su historia. 





(Una mujer pierde la memoria tras un accidente de coche. Ahora, debe enfrentar su presente... y quizás, recordar quién era)




(Una niña pide ayuda a un extraño vagabundo en la playa. Su madre ha desaparecido. Lo que nadie sabe en realidad, es de donde viene ese vagabundo)






(¿Crees en las maldiciones? Antes de morir, Aldonza de Olivares decidió vengar su propia muerte con una maldición. Ningún primogénito podría jamás salir de aquél lugar en el que la habían ajusticiado)




(Un anciano revela una historia que pocas personas podrían creer. Una leyenda que ha ido sucediéndose en el tiempo, donde un viejo ciruelo y un toque de magia, son los protagonistas)

jueves, 3 de noviembre de 2016

El beso, de Gustav Klimt



El cálido abrazo de él la envolvió por completo. Ni la brisa, ni la espiga, ni el verde prado que sujetaba ambos cuerpos eran percibidos por los amantes que tan solo podían sentirse el uno al otro. El comienzo, el preámbulo, la llama que empieza a prender y tiñe de oro y fulgor el firmamento.

Mágico preludio de un beso de amor.

Las mejillas de ella, encendidas, acompasadas con el respirar agitado de su pecho y el vaivén de su mente al compás de él. La mujer de blanca tez y cabello de fuego repleto de naturaleza. Rojos labios expectantes,  ansiosos, aun cerrados, mientras con suavidad acaricia y se aferra al cuerpo de ese  hombre moreno de tez oscura y pasión desbordada.

El beso. ¿Qué puede ser mejor que besar y ser besado? Quizás… tan solo el preludio de aquello tan deseado.




(El beso es una obra del pintor austríaco Gustav Klimt y probablemente su obra más conocida. Es un óleo con laminillas de oro y estaño sobre lienzo de 180 x 180 centímetros, realizado entre 1907-08.Wikipedia)







domingo, 30 de octubre de 2016

La bella y la bestia



La pálida luz de la luna iluminó sus enormes colmillos e hizo que la víctima sintiese auténtico terror.

Pocos instantes después, aquellos largos y afilados colmillos se hundían en la carne y succionaban de forma lenta, pero inexorable, aquél líquido vital para la vida. En pocos segundos, su aliento se extinguió, y ya solo quedó un leve recuerdo del que fue su latido.

El atacante tomó entre sus manos el colgante que la impulsaba. El metálico círculo que contenía en su interior lo que para un profano,  sería un árbol más. Pero aquél colgante significaba mucho más. Inspirado en el antiguo Egipto, simbolizaba a aquél que sirvió de sustento y origen a Isis y Osiris, la vida y la muerte.

sábado, 29 de octubre de 2016

Cuando duermen los grillos, de Óscar Hernández Campano

No suelo repetir reseña del mismo escritor, entre otras cosas, porque soy obsesiva. Si me gusta mucho un autor, me leo todo lo que cae en mis manos de él, y puedo ser algo repetitiva. Pero no he podido, ni querido resistirme a hacer esta nueva reseña de un libro escrito por Óscar Hernández Campano, en este caso, “Cuando duermen los grillos”.

Óscar ha escrito libros como “El viaje de Marcos”, cuya reseña podéis volver a leer aquí ("El viaje de Marcos"), "Esclavos del destino” o “El guardián de los secretos”.

Me gustan los cuentos y no hace falta que te lo diga. No tienes más que ver de qué trata mi blog. Hacer un buen cuento es más difícil de lo que parece, y  yo aún, estoy en el intento. Cuando novelas, puedes extenderte en la materia, entrar en profundidad y hacer disfrutar al lector con el consiguiente ritmo de tu historia. Pero cuando se trata de un cuento, has de ir a la esencia. En pocas páginas tienes que presentar la historia, crear un conflicto, resolver o no el mismo, llegar a un desenlace…

miércoles, 26 de octubre de 2016

La espera



Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere…

Consuelito, Consuelito, deja ya a la pobre flor en paz, que por mucho que deshojes margaritas, él no vendrá.

Te dejó y partió pronto, para otros puertos visitar, y tú aquí, esperas y esperas… ¿Qué más has de esperar?

Pues ya te lo dijo Doña Angustias, que él no era de fiar… que sí, que guapo es, y porte lleva, que buen mozo sin duda parece, pero que esa sonrisa ante todo mujer florece, y eso… no es de ley, que ése, no es tu rey. 

Consuelito, consuelito, te repetía una y otra vez… que toda mujer que se precie, le pondrá fronteras, no le permitas sin estar segura, pasar la barrera.

 Ay Doña Angustias, doña Angustias… terminó contestando la aludida…  de lo que es el amor ya usted no se acuerda… que una espera y espera, y quien espera y espera… se desespera…

 ¡A la mar envió Consuelito la barrera, la frontera y la espera! Que en otra vida será más prudente, pero en ésta, solo puede pensar en el presente, y en ese hombre al que venera.




domingo, 23 de octubre de 2016

Viaje en tren



Chucuchú, chucuchú… se escuchaba a bordo de los trenes de todo la vida, aquellos que impulsados por calderas se alimentaban de kilómetros y kilómetros de viejos raíles, sueños a bordo y quimeras imposibles… Aquellos que te inducían al sueño con su chucuchú constante y melodioso, haciendo observar el mundo a través de sus ventanillas con melancolía y promesas interiores.

Atravesé el país en menos de cuatro horas...

sábado, 22 de octubre de 2016

Hoja perenne



Y aquí vamos con la última reseña propia. En este caso se trata de una historia que no está aun finalizada, aunque le queda muy poco. Solo sentarme y reorganizarme un poco porque tiene muchos personajes, y trata sobre temas fantásticos.
Esta historia se ha ido alargando un poco, y no se si tal vez sería un libro más gordo, o quizás, tendría que dividirlo en dos. Por ahora llevo 335 páginas, pero me quedan al menos 200 más.
Esta historia es de género fantástico. Dos mundos se entrecruzan, el mundo mágico de Vidaria y nuestra propia existencia. Humanos que no lo son, seres mágicos que no tienen poder, y otros que arrasan con él. Fuerza y magia combinados en una profecía que intentan descifrar.

Éste es su eje principal…
Un escogido, dos mundos, tres piedras del destino, cuatro guerreras, cuatro elegidos, y cinco sentidos en cinco puntas de una estrella que giraría en pos de un nuevo camino.
Y éste su prólogo…

       Poca importancia tiene en este momento mi nombre, ni tampoco quién soy. Baste decir que tal vez yo sea tú, aunque ello te parezca increíble. Quizás fui tu pasado, o puede que sea tu futuro. Lo cierto, es que ahora, en este preciso instante en que estoy entrando en tu vida, no necesitas conocer más de mí que mi procedencia.
       Otrora vida yo era un miembro más de Vidaria, un lugar, que en nuestra realidad, llamaríamos diferente, fantástico. Un lugar formado por magia, mitología, fuerza, poder, sabiduría y profecías.
       En una de esas profecías, se hablaba de mí, pero hasta yo mismo desconocía que así era. Al fin y al cabo, todos tenemos nuestro sitio en el engranaje que forman la vida, los sueños y el destino.
       Como no quiero extenderme demasiado, huelga decir que voy a contaros esta historia de la forma más fiel posible a lo que aconteció en aquellos días. Tendré que omitir muchos detalles, a pesar de que la vida está repleta y compuesta por multitud de ellos. Pero comprenderás querido lector, que esta historia es demasiado extensa. Tal vez porque sea la historia de una vida, de cientos de ellas, de millones. O quizás puede que no quiera extenderme más para no herir la sensibilidad y la esencia de la persona protagonista, pues querido amigo, esta historia puede ser la tuya.

Tiene muchos personajes, pero cuatro son sus protagonistas principales. Solo puedo adelantarte que las cuatro no podrán llegar hasta el final…


Te presento a Corina, supuestamente elfa...


Aquí tienes a Esperanza, supuestamente hechicera...


Hiedra, supuestamente humana...


 Irina, supuestamente hada...

Pero no están solas, y no son solo mújeres. Fabián, Jerezaya, Niklas, Sirio, Julio, Alonso... también están ahí.



Y ahora, como en las anteriores… te dejo tres fragmentos para que puedas asomarte un poco mejor a la historia…

Ambos saben lo que han de hacer. Seguros de que no están siendo observados, se dirigen a uno de los árboles más cercanos y colocan sus manos en él.
-         Ancestros de la tierra, ancestros del cielo, protegednos y ayudadnos, en éstos, nuestros desvelos.
Un crujido familiar suena y ante ellos se abre una abertura que da lugar a la cavidad interior del gran ciprés. Los dos entran a ella. La oscuridad les oculta durante un momento y luego, sus ojos empiezan a vislumbrar la cámara secreta oculta en el interior de uno de los árboles más grandes del mundo.
       Ya han estado muchas veces aquí. Libros por doquier, pergaminos, pócimas… este es el lugar que Julio eligió para que Corina aprendiese magia. Ella siempre se sintió atraída por este poder, desde que la primera flecha de su invisible carcaj apareció en sus manos, la muchacha quería saber por qué, cómo, de dónde.
       Por ello, Julio le permitió visitar este lugar y leer todos sus libros, desde que la joven elfa era tan sólo una niña. En el centro de la estancia, una gran mesa de piedra se halla repleta de todos estos volúmenes que ella consulta. Pero lo que de veras le gusta a la muchacha, es estudiar las piedras proféticas. Las Piedras del Destino.
Salvo Julio y ella, pocos conocen que están allí ocultas.  La mayoría cree que la copia de éstas que existe en el castillo de las hadas, pueden ser las auténticas. Pero no. Éstas permanecen cerca de todos, y a la vez, ocultas ante todos, tal como la propia profecía vaticina.
       Con sumo respeto, Corina se acerca y acaricia con suavidad una de ellas, observando como ésta se mueve al tacto de su mano como si de una onda en el agua se tratase. Su maestro la observa algo inquieto. La reacción de la Piedra del Destino ante la joven, es extraordinaria. Ni siquiera a su mano, la mano del gran Maestro, jefe del Cónclave, la piedra se vuelve líquido, como da la sensación de hacer ante Corina. Es como si la roca la reconociese como parte integrante de ella misma, y se amoldase a su suave contacto.
-         ¿Qué vamos a hacer ahora maestro?- pregunta ella casi en un susurro.
-         No lo sé.
Ella detiene su caricia y se gira sorprendida, jamás ha obtenido esa respuesta de su maestro.
-         Sólo tengo dos tablas Corina. Los ancestros crearon una triada. Algún día, las tres figurarán expuestas juntas en este mismo claro. Es su destino, pero aún no he conseguido localizar a la tercera de ellas. La piedra se oculta, se esconde, hasta que sea el momento. Pero lo cierto es que el tiempo se agota.
-         Es muy extraño maestro.- la muchacha de nuevo pasa su mano por la superficie de la Piedra-  Ésta de aquí dice que un día, alguien romperá la totalidad a favor de la unidad. Creará miedo, confusión y cambiará nuestro mundo para siempre. Según la transcripción definitiva, “romperá nuestro mundo”. En cuatro hojas, como la de los tréboles.
-         Así es muchacha. Los cuatro elementos, los cuatro reinos primarios…
-         ¿Qué ocurrió con el cuarto reino?
El anciano se sienta en un viejo tronco cortado cercano a las Piedras. Desde allí, mira con cariño a su aventajada alumna. Se siente agotado, pero sabe que tiene poco tiempo. Ha visto el odio y la determinación en los ojos de su poderoso  enemigo, y ello sólo puede tener un significado. Su vida llega a su fin.  
-         Jamás te lo conté porque no te sabía preparada para conocer toda la historia. Pero ha llegado el momento Corina. Ya es hora de explicarte que el cuarto reino no fue, será.

¿Qué tal? ¿Quieres leer un poquito más?
Ups, te abro otra ventanita…



Antes del alba.
-         ¡Maldito viejo insensato! ¡Cuando regrese victorioso, le mataré con mis propias manos!
-         Todo a su tiempo majestad. Ambos sabemos que ese gnomo rebelde recibirá su castigo- siseó Óculo.
-         ¡Así sea pues! Ahora, sólo quiero pensar en el fragor de la batalla. ¡Partiré al alba! Llevaré mis mejores hombres y carbonizaré esa nueva tierra…- graznó el regente.
Un nuevo sorbo a su copa de vino le hizo a Humane sentir de nuevo ese vigor. Óculo le había preparado un brebaje, que mezclado con el alcohol de la bebida, le daría una fuerza multiplicada que le permitiría cruzar los límites del lugar donde se dirigía y vencer al enemigo. Sería el regente más poderoso. ¡Por fin!
Apretó el puño con fuerza y al comprobar que no quedaba vino en la copa, arrojó ésta con fiereza al fuego de la chimenea.
-         Debéis tranquilizaros mi señor. La empresa que os aguarda no es fácil, aún para un hombre de vuestro poder. – le aseveró el mago.
-         Te equivocas viejo amigo-
El monarca se acercó al hechicero, y éste comprobó complacido la mirada de odio y fiereza que necesitaba para su misión.
-         Tengo muchos motivos que me ayudarán a no cejar en mi empeño.
-         Seréis el rey más poderoso. Nadie podrá negaros nada…- sonrió el mago.
-         Me conoces bien. Cuando regrese, destruiré los reinos del Sol y la Luna. No son más que débiles. Están tan concentrados en odiarse entre ellos gracias a tu ayuda, que no osan pensar que mi reino se fortalece. Pero no quiero ser fuerte. ¡Quiero ser único! ¡Los destruiré sin piedad! Y después, comenzará una nueva era.
-         Donde tendréis todo lo que queráis.
-         Así es Óculo. Todo. Romperé las piedras del destino. Destruiré alianzas, eliminaré a todo aquél que no jure lealtad incondicional a mí… y sobre todo… someteré a los elfos.
De nuevo su mirada se oscureció. Ese maldito tirón en la entrepierna. Tan sólo con pensar en ella, sentía que la sangre le hervía. La deseaba. La quería y la tendría. A cualquier precio. No veía el momento en que aquella elfa insolente tuviese que obedecer todos sus caprichos. La tomaría hasta saciarse y después… tendría que pensar que haría después con ella. ¿Convertirla en su esposa? ¡No! ¡Ya no! La maldita le había rechazado demasiadas veces. ¡Estúpida!
Un nuevo plan cruzó su mente. Saldría victorioso de esa empresa. Estaba seguro de ello. Pero si algo no salía como estaba previsto, la tomaría de todas formas. Después, tendría que matarla para que no le delatase. ¿Pero qué importancia tenía eso ahora? ¿Es más? ¿Por qué esperar? La lascivia empezó a invadir su cuerpo de guerrero, más Óculo le detuvo.
-         Sé lo que estáis pensando majestad. Perdonad mi intromisión, pero os conozco desde hace demasiado tiempo. Hoy no es la noche. Necesitáis toda vuestra fuerza para el viaje de mañana y la posterior lucha.
-         ¡Violentar a una chiquilla no me va a restar fuerzas!- contestó enfurecido Humane.
-         No es una chiquilla cualquiera. Es una elfa y sabéis que es poderosa y respetada por su pueblo. Habéis esperado mucho tiempo. ¿Qué os impide esperar una sola noche más? Mañana, a vuestro regreso, cuando todos os deban pleitesía, ella tendrá que acceder a vos. Podréis disfrutar de ella tanto como os plazca, sin represalias. Y ella lo sabe.
La fiera determinación en los ojos del rey comenzó a esfumarse siendo sustituida por una cruel e irónica sonrisa.
-         ¡Tienes razón viejo amigo! ¡Como siempre! ¡Bien! ¡Prepárame para ése otro sitio!
-         Sabia decisión majestad. Os recuerdo que ese nuevo lugar es muy parecido a Vidaria. Algo más apagado en color quizás, pero es tan sólo para engañar la mente. Habréis de llegar al lugar señalado en el mapa que os he facilitado y en este mismo lugar, tendréis que dar comienzo a la profecía.
-         ¿He de llevarme a todos mis mejores hombres? ¿Es realmente necesario? Ambos sabemos que no regresarán.
-         Ya hemos discutido esto antes majestad. Una gran fuerza, un gran poder, requiere un gran sacrificio. La magia extrema y oscura, tiene un precio. Si os lleváis a vuestros peores hombres, o no lleváis a todo el ejército en un combate tan singular, los otros reinos podrán sospechar. Sabéis que los gnomos y los elfos confabulan contra vos. No le deis más armas para ello.
Humane estrelló su inmenso puño sobre la mesa de madera y la partió en dos. Rugió de pura prepotencia y a la vez, de impotencia.


Y el último fragmentito amigos…

-         Mañana vendrá un nuevo caso al centro. Esta vez es un chico con autismo, un caso algo extraño, la verdad. Va a necesitar muchos cuidados. Tú tienes un don especial para ello, no sé cómo lo haces, pero contigo, se tranquilizan. Llevas con nosotros casi un año ya, y aún no te he dejado al frente de ninguno de nuestros muchachos. Siempre has colaborado con otros compañeros. Ha llegado el momento Sabina. Creo que estás más que preparada. Tienes algo, un don especial, los entiendes como nadie.
Sabina se quedó anonadada. No sabía que decir. Dar las gracias estaría bien, desde luego. Se sentía desconcertada. Es verdad que tenía una especie de don desde siempre, tanto con los niños, como con las personas con algún tipo de discapacidad física o psíquica. En más de una ocasión, había “conectado” con esas personas.
-         No sé qué decir. Muchas gracias.
-         Lo has conseguido con tu esfuerzo Sabina. Cuando llegaste estabas algo distraída, pero nos has demostrado a todos que eres una excelente trabajadora social y que entiendes las necesidades de nuestros usuarios de una forma clara. Además, tienes una mano increíble a la hora de informar a los padres cuando hemos de reestructurar servicios.- añadió sonriendo.
Jamás había visto sonreír a la señora Márquez. El día estaba resultando una caja de sorpresas. El dolor de cabeza apretó de pronto y Sabina tuvo que sujetarse a la mesa. Estaba pálida y se sentía débil.
-         ¿Qué ocurre? ¿Estás enferma?
-         Jaquecas. Continuas. Pero estaré bien en un momento, sólo  necesito algo de aire, de veras.
-         ¿Estás segura? Estás muy pálida.
-         Sí, de veras, estoy bien. Muchas gracias de nuevo por su confianza, no la defraudaré. ¿Me permite ver el historial del chico? ¿Cómo se llama?
-         Alonso. Diecisiete años. Aquí lo tienes todo.
-         Gracias de nuevo.
Sabina tomó la carpeta en sus manos y salió al patio. Necesitaba aire. En ese momento no llovía y sin dudarlo se sentó en uno de los bancos que había junto a las enredaderas. Respiró hondo y se percató de la fragancia de las flores. Deseó con intensidad que saliese el sol y encantada vio cómo las nubes despejaban un instante el firmamento dando lugar a un hermoso arco iris.
       Masajeó sus sienes y le pareció escuchar el canto de un ruiseñor. Sólo un ruiseñor podía cantar así. ¿Verdad? Cerró los ojos y notó la tibieza del sol en su rostro. Un nuevo olor llegó hasta ella y se fijó en los rosales. Habían comenzado a florecer. Se sintió con energías renovadas. Qué hermoso estaba todo después de la lluvia. Si pudiese volar, lo observaría todo desde arriba, volaría y volaría… sin parar. Si tuviese alas, las desplegaría y levantaría el vuelo, altiva, majestuosa, jugaría con la Naturaleza.
       El dolor de cabeza cesó un poco, pero sentía una añoranza, un sentimiento extraño. Se quitó la chaqueta y la goma que sujetaba su cabello. Miró su calzado. ¿Calzado? Quería estar descalza y correr por el prado que se veía a pocos metros de allí. Soltó la chaqueta sin percatarse siquiera de que se estaba mojando sobre el frío suelo. Necesitaba aire, más aire. Su cabello suelto comenzó a moverse.
       La señora Márquez la observaba desde el interior del recinto. Hoy Sabina estaba muy extraña. Tal vez se precipitó al darle el caso de Alonso, pero había observado a la muchacha y era especial. Ya llevaba mucho tiempo dedicándose a trabajar con chicos con necesidades especiales. Las personas que ella contrataba o que le enviaban desde la Delegación, solían ser las acertadas. Por suerte, en muy contadas ocasiones, había tenido que despedir a nadie. Con Sabina, fue una especie de flechazo. La observó el día que llegó y comprobó su don. Pero hoy se estaba mostrando muy extraña. ¿Se había quitado la chaqueta y soltado el cabello? ¿Se había quitado los zapatos sobre las frías baldosas mojadas del patio? ¿Qué hacía? ¿Bailaba?
       En cuestión de segundos dejó de pensar en si su empleada bailaba o no. Desde la ventana comprobó como la muchacha caía inerte al suelo. Llamó a Raúl, el joven conserje de la entrada y corrió presurosa al patio.
       Ambos se acercaron al cuerpo desmadejado de Sabina.
-         ¡Sabina! ¡Sabina!
-         La estrella… cuidado, ellos se acercan, vienen por nosotros y nos robaran nuestra energía… no llores pequeña, todo saldrá bien, ¡no me cortéis las alas! ¡Las necesito!
-         Llama al 061, Raúl. No sé qué le pasa a Sabina, pero parece grave.
El muchacho salió disparado al teléfono e hizo lo pertinente. Después regresó y comprobó que varios compañeros habían acudido. Sabina estaba más tranquila. Parecía haberse dormido. Observó que había una carpeta sobre el banco, colocada sobre la chaqueta de la joven. Estaba seca. La tomó en sus manos y sintió una especie de impulso irrefrenable de abrirla. Era lo último que ella había visto antes de actuar de una forma tan extraña.
Con sigilo, pues sabía que no le correspondía, abrió la carpeta y vio el rostro de un muchacho. Alonso era su nombre. No especificaba la enfermedad que tenía, sólo que parecía algún tipo de autismo. Al parecer, el muchacho permanecía cerrado en sí mismo. En el informe explicaba que le gustaba mucho dibujar. Podía pasar horas y horas dibujando. En el mismo expediente había algunos dibujos. Raúl tomó uno de ellos en la mano y sintió un escalofrío. Sabía que no debía estar curioseando, pero no podía evitarlo.
-         ¿Qué haces ahí parado Raúl?
Con rapidez, cerró la carpeta de golpe, en su rostro la culpabilidad de haber sido cogido en una acción inapropiada.
- Ah, veo que has rescatado la carpeta de Sabina. Gracias. Puedes dármela.
Carolina Márquez tomó la carpeta de manos del joven asustado. Había regresado por su bolso, iba a acompañar a Sabina en la ambulancia al hospital.
En pocos minutos, la ambulancia llegaba y el 061 hacía un reconocimiento previo. Sabina comenzaba a volver en sí, pero estaba muy aturdida y decidieron que era mejor llevarla al hospital. Mientras le hacían preguntas, Carolina se percató de la poca familia y lo sola que en realidad estaba Sabina. Sintió pena por la joven, al fin y al cabo, ella misma era miembro de una familia bastante numerosa. Carolina solía mostrarse seria y fría en el trabajo pues desempeñaba una función de suma responsabilidad, más ello no quería decir que tuviese el corazón de piedra, ni mucho menos.
Hizo una llamada a casa y decidió que se quedaría a acompañar a su empleada hasta que ella estuviese mejor. Tomó asiento en la sala de espera y empezó a hojear el expediente de Alonso a fin de matar un poco el tiempo. Fue entonces cuando leyó que el muchacho era un dibujante extraordinario. Observó algunos dibujos. Casi todos de la misma temática. Hadas revoloteando y jugando entre las ramas de un árbol. Risas y juegos de seres pequeñitos. Y había uno especialmente bueno. Era un primer plano de una hada hermosísima… y tremendamente familiar. ¿Cómo era posible que Sabina no le contase que ya conocía a Alonso? Pues otra explicación no podía haber para lo que estaban viendo sus ojos.
Era un trabajo de profesional. Con total nitidez podía apreciarse a Sabina, feliz, alegre, con su larga melena al viento, y dos hermosas alas desplegadas. Bajo ella, escrito en letra cursiva “Hada del fresno”.

Bueno amigos, y aquí terminamos con la última reseña.

¿Lo leerías?

¿Lo termino?

¿Lo saco del cajón y le muestro la luz?




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