martes, 23 de agosto de 2016

Sueña



Sueña el amanecer con ser noche, y la oscuridad, con hacerse luz al alba.

Sueña el pájaro carpintero con hallar la morada que le calma, mientras el avispero escondido inventa juegos de paz.

Que no te ciegue la costumbre. Sueña con los milagros que cada día ocurren, como el vuelo de la gaviota, o el canto del ruiseñor.

Sueña con la hoja de hiedra que se agarra a la vida, y con la espina del rosal que defiende el espíritu, que las nubes se vuelven cirros, y el agua de mar se convierte en leyenda mientras sueñas.

Sueña con tú aquí y  tú ahora, y en tus sueños, cree en hadas y duendes internos, de ésos que te ayuden a cerrar la puerta de lo indeseado, de ésos que llenen el alféizar de tu ventana con pétalos de sueños realizados.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Tópicos típicos



Allende los mares, se extiende Inglaterra. Una tierra que se llevó, sin pretenderlo, un gran cachito de mí. Intérprete de canciones de amor, como las sirenas de la Odisea de Homero, incitadoras de Ulises. Una extensión de tierra prometedora de deseos y necesidades, llamó la atención de mi hija y la atrajo hacia sí.

Allende los mares, sobria y solemne, altiva, regia en sus formas y elegante en sus costumbres, quizás, escondiendo las penurias que podrían afear su hermosura exterior, aquella que hace pensar que todo lo bello y educado se encierra entre sus lindes imaginarias. Ahí, en silencio, absortos en un cambio de guardia o en el batir de las aguas oscuras del Támesis bajo ese suelo de cristal que el Puente de Londres permite observar a vista de pájaro, ajeno el mencionado puente a los desmayos causados por el vértigo, insensatos y responsables aquellos que sin tener seguridad de no sufrirlos, intentan semejante proeza.

Quizás yo haya perdido algo de cordura...

viernes, 12 de agosto de 2016

Perseidas



Pequeños haces de luz incandescentes riegan de admiración la bóveda nocturna. Puntitos luminosos en movimiento alertan los suspiros de aquellos afortunados que consiguen visualizar sus estelas blancas y repletas de promesas.

Elevamos nuestras esperanzas al cielo, en forma de pequeñas plegarias silenciosas, rogando que esos destellos estelares, cual varitas mágicas de cuento, hagan realidad nuestras peticiones. Y lo hacemos con la ilusión de recibir la magia de una estrella, fundamento de leyenda, y recuerdo de un destino trazado, como en la historia del antiguo Perseo.

Es hermoso, y a la vez, irónico, pues estamos confiando nuestra alma a partículas de polvo diminutas ocasionadas por un cometa o asteroide, que se encienden en pequeños trazos luminosos al desintegrarse mientras cruzan la atmósfera.


Sin embargo, ya sabéis, soy de cuentos y leyendas, así que es probable que yo misma pida ese “deseo”, que para eso soy humana, y predispuesta a soñar. 

jueves, 11 de agosto de 2016

Don Jeremías

Don Jeremías gustaba de sentarse en el mismo banco, de la misma plaza, a la misma hora de cada domingo. A las cinco en punto, en sincronización con el viejo reloj de la torre de la iglesia, hacía acto de presencia, solemne, altivo y sorprendentemente derecho para su edad.

Los chiquillos del lugar correteaban de aquí para allá, dispersos por doquier,  hasta que las manillas del reloj se iban acercando a su objetivo. Entonces, todos empezaban a arremolinarse en torno a aquél banco, esperando curiosos la llegada del jubilado banquero.

¡Las cinco en punto! Las campanadas se expanden por todo el pueblo. Pero hoy, Don Jeremías aún no ha llegado.

domingo, 7 de agosto de 2016

Como espuma de mar



Andrea abrió los ojos y se estiró, lánguida y profunda, buscando los confines de la tierra en las esquinas de la habitación. Se había sumergido en el mundo de Morfeo, había dejado que éste la acariciase y sedujese y ahora se sentía despierta a los sentidos. El sol jugaba con los pequeños orificios de la persiana, lanzando un doloroso rayo sobre el sitio vacío a su lado, en aquella oceánica cama. Tan solo unos días antes no le parecía tan grande, cuando en ese lecho yacían entrelazados dos cuerpos que se amaban acompasados por el sonido del mar.

Recordó a Pablo, y sorprendida observó como una lágrima furtiva se dejaba caer silenciosa pero arrolladora. La imagen de Pablo pareció emerger frente a ella, sonriéndole incitador, rozando con suavidad sus labios y susurrando a su oído palabras de caramelo. Él, el único hombre que había tocado las cuerdas del violín de su alma, y que la había hecho sentir como una sirena… Pero Pablo se había ido. La había sustituido por otra, una mejor, según él. Según el mundo. Y ella, ahora, solo era… espuma de mar.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Metamorfosis

Quizás a la mente de más de uno, al leer esta palabra, ha venido la obra de Kafka, pero no es el caso. Hoy voy a hablaros más bien de la simple y llana metamorfosis humana, que si bien en la definición de la propia palabra nos habla sobre el cambio y la transformación de algunos animales, no me refiero yo hoy precisamente a las mariposas, sino más bien al homo sapiens, el animal más inconstante y caprichoso del Universo.


viernes, 29 de julio de 2016

¿Cómo he podido vivir sin ti?


¿Cómo he podido vivir sin ti?

Había escuchado lo que se podía sentir. Llegué a ver algunos programas en los que se te mencionaba, de pasada, siempre de pasada, sin darte importancia. Leí sobre tí, sobre tus efectos, sobre tu complicidad y también… sobre el anhelo que puedes llegar a provocar.

Al principio tuve mis dudas. ¿Ahora? ¿A estas alturas de mi vida? Llevo años  sin ti y he salido adelante. No te necesito, ¿verdad?
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