Venga, niega que no se
pierde algún que otro calcetín en tu casa. Si me dices que no es así, me
preocuparás bastante. ¿Por qué? Pues porque existe un lugar donde van todos los
calcetines perdidos. No es un lugar cualquiera, no vayas a confundirte.
Todo empezó con una
simple colada, en la que uno de los calcetines buscaba anhelante a su compañero
sin éxito. ¿Cómo era posible que hubiese desaparecido sin más? El calcetín
sobreviviente tenía una teoría. Aquella máquina infernal que los hacía girar y
girar era un portal hacia otro mundo.






