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lunes, 20 de noviembre de 2023

Volar siendo pez

 


Abandonó su sueño de volar el día en que, de su espalda, crecieron aletas.

Él, que siempre quiso ser ave.

Pero era pez.

Vivía encerrado en una pequeña pecera de una casa de mascotas, donde el propietario no recordaba su nombre.

Pero sí recordaba los deseos de los pequeños que cada día entraban a su tienda. Y uno de ellos, soñaba con elevarse al cielo sujeto a un ramillete de globos. 

El hombre decidió probar cuánto peso podían subir los globos.

Y he ahí, que el pequeño pez, que nadie se llevaba, en aquella vieja pecera pesada... sería el encargado de ello.

Sólo había una forma de comprobar si iba a funcionar...

Y así, el pez que siempre quiso ser ave, vio el mundo desde arriba, dejando atrás la tienda, la ciudad, las colinas.

Sólo al llegar al mar, los globos perdieron altura. Y el pez, al fin, pudo despertar de tan extraño sueño, justo cuando de su espalda, crecían dos preciosas alas.


 

No dejes de creer

 

lunes, 12 de junio de 2023

Mi mejor amigo tiene cuatro patas, Gema Franco

 



La vida te hace regalos, unos vienen en forma de sonrisas hermosas o personas que te escuchan con calidez. Otros vienen en forma de letras y color, los hay con cuerpo de historia y también los que traen moraleja por alma. Y después están esos regalos en los que se une todo. 

jueves, 8 de junio de 2023

Angie tiene un hermanito, de Larissa Makosso Mepango

 



Hola amigos míos. Hace ya unos meses, Larissa Makosso contactó conmigo a través de correo electrónico. Como otros amigos, me hizo la petición de que reseñase su libro. Últimamente he recibido muchas propuestas similares, y lo cierto es que voluntad no me falta; de momento compro el libro y lo coloco en mi pila de lecturas pendientes, pero a veces, tardo un poco en llegar a ellos, y quién dice un poco es un mucho. 

Este cuento es muy especial y no me extraña que Larissa quiera compartirlo con el mundo. ¿Cuántas veces se da el hecho de la llegada de un nuevo hermano y lo que ello conlleva?

De forma sencilla y natural, Angie nos va transmitiendo sus miedos e ilusiones ante la llegada de ese nuevo hermano. 

martes, 15 de noviembre de 2022

Pulgarcita


 

La llamaban Pulgarcita, y se le habían caído las alas. 

Buscó y rebuscó información hasta que encontró un libro en la biblioteca del señor Oruga, que decía: "Todo tiene solución". 

Había remedios para aliviar el picor de pies del Basajaun. Una pócima para que la verruga de Úrsula no creciera en demasía, un ungüento para calmar el beso de la ortiga y una receta para apaciguar el mal de amores. También había una advertencia sobre el olor de pies del troll y un consejo básico para extraer polvo, de una raíz, que reparaba la piel quemada por el dragón en los días de hipo. 

viernes, 21 de octubre de 2022

El faro de los corazones extraviados, escrito por Celia Santos e iustrado por Sonia Sanz




 

¿No sabías que un corazón puede extraviarse? Pues así es, y cuando ello ocurre, lo mejor que puede pasarle es llegar hasta el faro donde la niña que lo habita le ayudará a sanar. 

miércoles, 23 de marzo de 2022

¡Soy yo!, de Asunción Sánchez Monclova y M.J. Arillo

 



¡Hola amigos míos! Hoy os traigo una monada de cuento editado por la editorial "A Publicar", escrito por Asunción Sánchez e ilustrado por mi amiga M.J. Arillo.

¿Quién soy yo?

Y esta, amigos míos, es la pregunta que se hace Elena cada día. Porque claro, a ciertas edades, las preguntas fluyen como el agua de un manantial. ¿O no? Cuántas veces nos han hecho nuestros pequeños preguntas de la más diversa índole? Pues eso...

miércoles, 20 de mayo de 2020

El hada de las flores

(Imagen de Pixabay)


Lucas tiene siete años. Vive en un hermoso prado repleto de flores. Cuando llega la primavera, todo el campo que hay frente a su casa, se vuelve de color.

Amapolas, margaritas y campanillas, alegran su vista desde la ventana. Y Lucas es feliz, pues cuando crezca, quiere ser jardinero.

Hoy, está muy nervioso. Ha ayudado mucho a sus padres, y ellos le han dicho, que tienen un regalo mágico para él.

viernes, 1 de mayo de 2020

Florinda, la más linda.




¡Hola amigos! Y he aquí mi primera colaboración publicada con el proyecto @undiamenosuncuentomas, donde se trata de crear pequeños cuentos para los más peques en estos días de confinamiento. 

miércoles, 8 de agosto de 2018

Una cuna con la luna (Cuento infantil)




Miguel es un niño muy inquieto. Tiene una cara muy graciosa con grandes pecas saltarinas, y unos ojos grandotes, grandotes, del mismo color que las tabletas de chocolate. Su pelo está siempre muy alborotado, como si el viento se hubiese parado encima de su cabecita soñadora. Tiene un cuerpo menudito, pero muy alto para su edad. Su mamá siempre le dice que cuando crezca un poco más, será tan alto como su papá.

Pero lo mejor que tiene Miguel, es su gran corazón. Es un niño de esos que siempre te ofrecen gominolas, de los que nunca se ríen si se rompe tu pantalón, y de los que nunca arrancan las patas a ningún insecto para reírse.

viernes, 5 de enero de 2018

Bajo el viejo árbol de plástico.



Umm, huele a pan tostado... ¿Ya me puedo levantar?

- ¡Venga Ana! ¡Levántate, que hoy es el día de Reyes! ¿Se te ha olvidado?

¿Cómo se me va a olvidar eso? Casi me caigo de la cama. El suelo está frío, muy frío y voy dando saltitos al baño, me hago pis, pero es que no quiero esperar más. ¡Qué ilusión! 

- ¡No sé que será esto... pero aquí hay varios paquetitos para tí! - me grita mi madre como si la estuviesen pisando. 

miércoles, 12 de julio de 2017

Cáscara de nuez



Ya hacía tiempo que no dedicaba algún cuento a los más pequeños de la casa, así que aquí os dejo este "Cáscara de nuez". Espero que os guste :D 

Cáscara de nuez

Cáscara de nuez le llamaban, y… ¿sabéis por qué? Pues porque siempre usaba como casco, una diminuta cáscara de nuez, y es que era tan pequeño, tan pequeño, que se vestía con muy poquito, y utilizaba cáscara de pistachos como zapatos.

Así era “Cáscara de nuez”. Pero su nombre real no era ése. Su nombre real era nada más, y nada menos, que Juan Ángel Rivero de Gómez y Tejada Paredes de Robledo. ¡Toma ya!

sábado, 3 de diciembre de 2016

Violeta, el hada de la capacidad

Ilustración realizada por la señorita Aurora Canto Carmona, mi hada particular



(Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de la Discapacidad. Les comparto este cuento que escribí para Cuentos de la Ternura. Espero les guste) 


Violeta, el hada de la capacidad

Había una vez, en un lugar muy cercano a todos nosotros, un bosque encantado, donde sus pequeños habitantes vivían en grandes setas de color frambuesa.

Al principio, en esta aldea, todos eran niños, pues era un lugar muy especial. Era el hogar de los sueños mágicos, de cuyo corazón nació el arco iris, con sus siete colores brillantes y el gran árbol de la vida, de cuyas ramas brotaron nuevas setas, y de ellas, nacimos mis hermanas y yo, las hadas del bosque encantado y los sueños.

Mi nombre es Violeta, y soy el hada de la capacidad, aquella que te ayuda a hacer mogollón de cosas cada vez que agito mis alitas transparentes como el agua de la montaña de los suspiros.

lunes, 17 de octubre de 2016

Nerea

Tu nombre pronunció el viento, susurrando caricias al mar, formando blanca espuma en movimiento, creando vida y coral.

Ya tenemos una Nerea en casa. Una Nerea preciosa, de piel muy blanca y rubios cabellos, con el cielo en la mirada y dos hermosos hoyuelos.

El nombre, “Nerea”, viene de la Antigua Grecia y desciende de las hadas Nereidas, aquellas que pueden dar órdenes al mar, aquellas que crean la espuma de sus olas y protegen a los marinos. Aquellas que acompañan a los delfines y adornan sus largos cabellos con estrellitas de mar, portando pendientes de coral.

Ahora, una nueva Nerea acaba de llegar. Muy pequeñita aún, ya crecerá. Y mientras tanto… te entono este canto, para que puedas soñar.

martes, 13 de septiembre de 2016

La nube que quería ser charco

(Imagenes de Pixabay)

Érase una vez, una nube de color violeta que no era feliz.  Cada mañana cuando despertaba y estiraba su piel de algodón, suspiraba y suspiraba sin parar.

Sus amiguitas blancas saltaban y reían por todo el cielo azul, pero ella… miraba con cara de añoranza al suelo buscando algo que no podía definir.  Cerraba sus ojitos y sentía como el viento le hacía cosquillas jugando con sus montoncitos de azúcar de algodón. Y le sonreía al viento, pero seguía triste.

Y el viento le miraba con pesar en su corazón de aire. ¿Qué le pasaba a la nube violeta?

domingo, 10 de julio de 2016

La mujer pez

Creo que va a llover, porque siento que las cicatrices de mi cuerpo están rabiosas hoy. Pero aquí están mis nietos, un domingo más, sentados en cuclillas con sus caritas felices esperando que les cuente su historia del día. Que dulce la carita de mi nieta Elena, sentadita ella la primera, ahí, tan derechita. Y mi nieto Luis, este es más nervioso, no para, es puro nervio como decía mi madre. Ocho años tiene ya mi Luis y seis años mi Elena. Crecen muy rápido y ello me asusta un poco. Es ley de vida. Vaya, empiezan a pelear de nuevo, todo el día peleando, empezaré mi cuento de hoy y así paran un poquito…

- Venga abuela, cuéntanos un cuento.  – me implora Elena.
- Hoy os contaré el cuento de la mujer pez. Pero os advierto, que puede daros un poco de miedo, porque es una historia que pasó de verdad. 

jueves, 9 de junio de 2016

Carlos, piloto de Nascar



Este cuento lo escribí con todo mi cariño para la Asociación Amigos de Futuro y su libro "Cuentos de la Ternura". También lo dedico con mucho amor a la Asociación de Rubinstein Taybi en España, que tan buena labor desempeña para nuestros niños. Un millón de besos para mi ilustrador. Francisco Pacheco Hans. Sangre de mi sangre. 


Carlos, piloto de Nascar

Hola. Me llamo Carlos, tengo diez añitos y soy el niño más feliz del mundo.

Mi mamá y mi papá siempre me dicen que soy un niño con mucha suerte, y debe ser verdad, porque  dicen que soy un niño SRT. ¡Qué divertido! Mis papás dicen que SRT significa unas cosas muy raras. Mi mamá lloró mucho el día que el médico nos dijo que yo tenía esa cosa que yo no sé pronunciar bien.

Ella lo escribió y buscó en internet. Síndrome de Rubinstein Taybi la escuché decir. Me enfadé mucho, porque yo quería ver los dibujos de “Pocoyó”, pero ella dijo que tenía que buscar cosas sobre mi enfermedad. ¡Pero yo  no estoy enfermo!

Y es que mi mamá y mi papá no se enteran. SRT significa “SonRienTe”, pero ellos no entienden todo lo que yo hablo, porque hablo un poquito raro.

Mi profe Pablo siempre me lo dice... “Ay Carlitos, ¡me gusta tu risa, es contagiosa!”. Yo quiero decirle que no, que no contagio nada, pero las palabras no salen bien de mi boca, ni tampoco de mi cabecita.

Mi amiga Ana también me lo dice. Ana es más pequeñita que yo, pero sabe mucho. Tiene muy buenas notas. Sabe leer y escribir y además, juega a muchos juegos divertidos. Y no se cae. También come muy bien, sin mancharse ni nada.

Ana y yo vamos a la misma clase. Pero a mí me sientan en una mesita muy chula de color azul, que está muy bien puesta y lo veo todo, todo. Mis amiguitos tienen un profe que se llama Pablo, pero yo tengo al profe Pablo y también a la señorita Inma y a la señorita Virginia. Ja ja, soy un niño con mucha suerte.

Mi seño Inma me enseña muchas cositas. A cepillarme los dientes, a comer bien, y también a decir palabras... ¡Uy! Se me olvidó explicarte que yo pronuncio poquitos sonidos. Todo esto que te estoy contando, lo tengo en mi cabecita, porque mis dientecitos están para atrás y mi lengua se pega a mi boca y no se me entiende bien. También tengo una naricita muy graciosa, con forma de arquito pequeño, que a mi amiga Ana le encanta acariciar.

Mi seño Virginia me ayuda a mover mis piernas. Son cortitas y tengo las rodillas temblonas. Por eso, me han puesto unas cositas de tela que me ayudan a caminar. Mis amiguitos tienen un profe de gimnasia, pero yo tengo una fisioterapeuta. Yo no sabía lo que era esa palabra tan larga, pero mi mamá me lo explicó. Virginia es una “fisio” y me ayuda a mover mis piernecitas. Y me hace muy feliz, porque yo de mayor, quiero ser piloto de Nascar, como los de la película esa tan chula de los coches que hablan.

Ana me dice que tengo mucha suerte con mis papás. Mi mamá es la que mejor me entiende, y me pone los pañales para dormir. Ups, se me ha escapado eso. Yo tengo diez años, pero uso pañales para dormir.

Mi papá ve conmigo las carreras de coches. Las carreras que a mí me gustan. Dice que cuando yo quiera, ¡me lleva a ver una! Pero yo no quiero verlas, ¡quiero conducir!

Mi amiga Ana se ríe conmigo cuando sueño que el plato de mi comida es un volante y estoy conduciendo. En el comedor le riñen a los otros niños, pero a mí (no sé por qué) me sonríen cuando hago cosas que no debo y me dan palmaditas en la espalda. Menos mi seño Inma. Ella me dice “Carlos, eso no está bien. Tienes que aprender. Puedes hacerlo campeón”. Y eso me gusta. Me gusta que me llame campeón y le levanto mi dedo gordito de la mano. ¡¡Pulgares arriba!!

Ja ja, qué divertido. Tengo el dedito aplastado. Nació así, aplastadito. Y a mi amiga Ana también le gusta mucho eso de mí. Dice que soy el único amigo que tiene con un dedito machacadito. Mi amiga Ana no sabe que a nosotros, los del síndrome SonRienTe, nos conocen por los del “pulgar hacia arriba”.

A veces me enfado, y me pongo gruñón, pero enseguida se me pasa, solo tienen que hacerme unas cosquillitas y se me olvida todo. Todo, menos conducir un coche en las carreras Nascar.

¡Vaya! ¡Han tocado el timbre! Y mami va a abrir la puerta. Hoy estoy un poquito triste, porque me duele la barriguita y porque mi amiga Ana me ha dicho que si no puedo caminar bien… ¿cómo voy a conducir?

¡¡No me lo puedo creer!! Miro a mi papá como si fuese un mago. ¡Es un mago! Mi papá ha traído un casco muy chuli en su cabeza, y un coche pintado de color rojo, con una gran 33 en color blanco en un lado y muchas pegatinas de colores por todos lados, y me mira con ojos brillantes.

- Venga Carlos cariño. Nos vamos a conducir un coche de los que a ti te gustan. Te sentaré sobre mis rodillas, que pronto estarás demasiado mayor.

No puedo hablarle, solo decirle que sí, y llevar mis manos con alegría y felicidad a mi boca. No puedo decirle que me ha hecho el niño más feliz del mundo. Pero estoy seguro de que mi papá lo sabe. Así que levanto mi pulgar y pienso… Síiiiii, qué bien tener el síndrome SonRienTe.

Fin



sábado, 16 de abril de 2016

Como las notas de una cancion

Érase una vez un niño, tan pequeño, tan pequeño, que vivía dentro de un guisante… pero aun así, tenía corazón de gigante, pues cada día, se levantaba, y con sumo cuidado, apartaba el edredón de su cama, que su mamá le había preparado con mucho amor, utilizando para ello una lupa, unas pinzas, y un trocito diminuto de pluma de halcón.

Azorado nuestro amigo descubrió, una mañana, de repente, que se había hecho mayor, y que en el guisante no cabía. Se preocupó mucho, muchísimo, pues ahora… ¿Dónde dormiría?

Pero entonces su mamá le trajo una caja de zapatos, envuelta en papel de regalo, repleta de sueños, juguetes comprados en una tienda de miniaturas, y un edredón nuevo, uniendo dos plumas del mismo halcón.

Siguió creciendo, sin poderse detener, y dejó atrás el tamaño de una nuez, para llegar a ser tan grande como una naranja, refrescante y dulce, que pasó a ser sandía y después tomar el tamaño de una silla. Su mamá le preparó una habitación hermosa, repleta de libros y puzzles, para que creciera aprendiendo y al fin, poder salir a la calle, que ya no había tanto peligro como cuando vivía en un guisante.

Pero cuando salió fuera, otros niños se rieron de él.

- ¿Por qué se ríen mamá? Si yo solo quiero jugar.
- Porque el mundo se burla de lo que no entiende, hijo mío. Y también se aprovecha de la bondad, que tu corazón es aún pequeño, pero mayor se hará. No los juzgues aún, algún día, puede que todo cambie… pero por favor, no cambies tú, que eres distinto a ellos, pero no mejor, ni peor, solo diferente… como las notas de una canción.

Así que el pequeño pensó, que quizás mamá tuviese razón. Él era distinto, pero  no por ello era peor.

Siguió creciendo y creciendo, y un día, la más alta copa de un árbol, con sus manos tocó. Mamá estaba asustada, pues no esperaba que creciese tanto, y seguía creciendo y creciendo… ya no podía hacerle un edredón.

- Nunca me hablaste de papá…
- Tu padre era un mago hijo, venido de otra dimensión, que me habló de la importancia de lo pequeño, de lo grande, y del amor. Te dejó como regalo, para aliviar mi corazón cuando se marchó. Y ahora, que te has hecho mayor, me vuelvo a sentir sola de nuevo. Llévame contigo allí arriba, que quiero ver el mundo desde el cielo.

Y así el pequeño, tomó a su madre en sus manos, y con suavidad, como ella hizo antes, le construyó una diminuta guarida entre las nubes, llenas de blanco algodón y risas. Y le preparó un edredón, con plumas de halcón, y le contaba cuentos por las noches, cuando deliraba en sueños, preguntando quién era, donde estaba… ¿cómo no recordaba todo lo anterior?

Y alguien le explicó a aquél niño, que tanto creció, que ella ya era mayor, que sufría de demencia, que una enfermedad llamada alzheimer la tomó, que soñaba con hijos pequeños que crecían en demasía, que creaba sus propios mundos, repletos de plumas de halcón. Ahora era diferente, era distinta a las demás mamas, pero el pequeño Facundo, la cuidaba igual, pues aun recordaba sus palabras, aquellas que un día soltó…  “Eres distinto a ellos, pero no mejor, ni peor, solo diferente… como las notas de una canción”


Así que ya sabes, si tu abuelo, o tu abuela está en casa contigo, y dice cosas que no comprendes, piensa que tal vez en su recuerdo, viva en otro lugar, ni mejor, ni peor, solo diferente… como las notas de una canción”. 


martes, 8 de marzo de 2016

Campanitas

(Dedicada a mi preciosa Aurora Canto Carmona)

Hoy, en el día de la Mujer trabajadora,voy a contaros un cuento infantil. Os parecerá algo extraño, pero los niños de hoy, las niñas de hoy, son las mujeres del mañana.

Hay una cancioncilla infantil que dice algo parecido a “Campanitas del lugar… cantan, bailan, sin cesar…” Efectivamente, así es. Aunque no las veamos, hay campanitas por todas partes, dulces sonidos cantarines que nos anuncian bellos acontecimientos. Mucho me temo queridos amigos, que el oído humano no está preparado para captar estos hermosos sonidos, y a pesar de que la humanidad es maravillosa si se lo propone, no siempre cree en lo que no ve, o en lo que no oye…
Esta es la historia de Aurora. Una hermosa campanita cuya hermosa voz sonaba con un ligero tintineo musical.

* * *
Luciana estaba hermosa en su noveno mes de embarazo. Irradiaba felicidad y la dulce espera llegaba a su fin. Su esposo, Ambrosio, también estaba feliz y deseoso de conocer por fin a su pequeña. Sí. Ya sabían que era una niña, porque Adelaida se había encargado de anunciárselo. Su nombre sería Aurora.

Hasta ahora todo parece normal. Tal vez se me olvidó contaros que Luciana y Ambrosio no eran seres normales. Eran hados. En el caso de Luciana, hada de la luz, tenía tantos dones hermosos que no puedo describirlos todos. Ambrosio, cuya madre Ambrosía le había pasado el don de convertir cualquier alimento normal en un delicioso manjar, estaba realmente ilusionado. Ninguno de ellos sabía cuál sería el poder de su hijita, ya que si bien sabían si iba a ser niña o niño desde prácticamente el momento de la concepción, no sabían cuál sería su poder hasta que así lo decidiese el destino.
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