Se acerca el día del libro. En otras ocasiones he realizado un montaje de libros ajenos o propios, o he hecho alguna reflexión.
Este año, os voy a contar un cuento.
Hoy... la mitad.
Y el jueves 23... el desenlace.
¿Os apetece?
Pues aquí os voy a narrar la historia de Clarisa.
Una joven algo peculiar...y de un dragón algo especial.
La princesa y el dragón
1ª parte
Era una mañana realmente preciosa, de esas en las que parece que solo pueden ocurrir cosas buenas. Desde la ventana de la torre de palacio, la joven princesa Clarisa, tenía toda su atención en el cielo despejado. Sus largos cabellos dorados parecían cobrar vida, simulando ser un espejo del propio sol. La muchacha era de rasgos delicados, sus ojos parecían lagos serenos en una mañana de primavera y su cutis, seda aterciopelada.
Lo que pocos aldeanos conocían, era de su impaciencia. Era una joven impetuosa que en esos mismos instantes, golpeaba el suelo de piedra de sus aposentos, con la punta de su bota perfectamente abrillantada, mientras cruzaba los brazos bajo el pecho, en una pose muy poco principesca. La pequeña nariz respingona, encogida hacia un lado y un gesto de total y absurda desesperación.
















