domingo, 15 de mayo de 2016

Sonata de amor




(Con el mayor de los respetos, y siempre, desde el corazón... )

Hoy se siente una caricia en el alma, una sonata de amor, unas notas que te envuelven y te susurran,  que te incitan, que te recuerdan… que la vida es breve. Que la vida es caprichosa, que no decides tú, que decide otra cosa, otra cosa que no tiene nombre, pero que está presente y actúa con capricho y poder, haciendo de las suyas, y llevándose a su antojo, a quién decide, a su manera, tenga la edad que tenga, sin más, porque sí, dañe a quién dañe y rompa lo que rompa.

Yo que juego con las palabras, y creo mundos donde todo es posible… aquí no puedo hacer nada. Las palabras de mi corazón salen a borbotones sin sentido, sin poder canalizar todo esto que llevo dentro, quizás porque es pura rabia, porque me arranca un dolor intenso que no consigo suavizar con lágrimas.

Hoy hace un año que elevaste tus alas forzadas, un año de desangelo y miradas tristes, recuerdos que escuecen en el alma, y que marcan a fuego el corazón. Hoy hace un año que tu alma voló, en pos de un mundo distinto. Y aquello que sesgó tu vida de cuajo, sin más, en un intervalo de tiempo tan increíble y doloroso; aquello, no sabía que te colocó alas invisibles, y las desplegaste, contra tu voluntad, contra la voluntad de todos, haciéndote volar más y más y más… pero ese algo no sabía a qué se enfrentaba, pues aquí, mi niño, seguimos teniéndote tan presente como el primer día de tu partida.

Así que, mi querido IVÁN, imagino, que donde estés ahora, en tu plano impuesto… se escuchará a todas horas música celestial, de ésa que tú bien sabes cómo hacer llegar. A tu elección dejo si será con bombo, con tambor, o con un sintetizador… pero las notas de tu ausencia siguen sonando con fuerza, y espero, que hasta ti, llegue alta, y clara, la melodía de nuestros corazones, que hasta ti llegue… esta sonata de amor.

Mis recuerdos siguen frescos, lúcidos cual realidad tangible, escucho el sonido de tu risa, visualizo tu alma templada, tus ojos cálidos, y tu sonrisa de niño, tu cuerpo grande y tu espíritu inquebrantable. Créeme mi niño, se llevaron tu cuerpo, pero no pudieron con tu ser. Ni te imaginas, cuántas y cuántas personas nos acordamos de ti cada día, con esa sensación extraña de que has partido a un viaje sin retorno, pero aun así, presente, presente en cada momento, en cada circunstancia.

Yo solo soy tía postiza, que ni siquiera carnal, pero aquí estás, dentrito de mi corazón, presente como el primer día… que te vi crecer, que recuerdo con amor infinito aquél primer día en que te ví, con esos ojazos inmensos sobre aquella blanca piel, y a tu madre, que te miraba, como solo saben mirar las madres… como si fueses el único bebé. Y a tu padre, con el orgullo en la mirada y en las formas, que tú lo eras todo, y todo sigues siendo, que ellos no te olvidan, y muchos de nosotros tampoco.

Cualquiera que lea esto dirá que es una birria de sonata, que ni pega, ni “ná”, pero tú la entenderás como nadie, pues… yo le he puesto la letra, ponle tú la música DJ Mistercant.




Te echamos de menos Iván, tanto que agrieta el alma. 





4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola Sonatina, sí, el corazón partido. Hizo un año ayer día 16. Y quise rendirle un homenaje. Besitos cariño

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  2. Es el único dolor que nunca desaparece totalmente, lo demás todo se cura con el tiempo.Seguro que allá donde esté también él cuida de vosotros.

    Besos grandes, grandes con achuchón.

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    1. Estoy segura de ello vecina. Yo desde luego lo siento muy cerquita. Muchos besos cariño :)

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