jueves, 31 de marzo de 2022

El realismo clásico y la elegancia de formas de William Whitaker

 

(Obra del autor William Whitaker)


La mirada desciende serena. Solo importa el tacto suave del iris aterciopelado sobre la suavidad perlada del horizonte. El tacto hermoso de la prenda que cae sobre las formas suaves. El sentimiento de libertad del abandono, la caricia que provoca alas, la sensualidad de la piel al descubierto.

 


 

Hola amigos, hacía tiempo que tenía abandonada esta sección, donde doy voz a una pintura. 

En este caso, la obra es de un pintor llamado William Whitaker, para mi humilde parecer, un auténtico maestro del realismo mágico que imprime a sus obras toda la elegancia y hermosura femeninas. Sus cuadros son un canto a la sensualidad y a la calma, la serenidad expuesta.

 

martes, 29 de marzo de 2022

Desear a un duque, de Lenora Bell

 



Hola amigos, ¿Cómo lleváis la semana? Hoy quiero hablaros de una lectura algo diferente a lo que suelo leer. Ya sabéis que suelo inclinar mi balanza lectora por libros de misterio, fantasía, suspense, terror... Sin embargo hoy os hablaré de "Desear a un duque" de Lenora Bell, una historia romántica de época que me ha hecho reír en más de una ocasión. 

domingo, 27 de marzo de 2022

Christian Schloe, elegancia mágica

 


Hola amigos, hoy quiero mostraros esta maravilla de ilustraciones que me tienen cautivada. 
 
Como sabéis, me gusta escribir pequeñas historias partiendo de alguna imagen. Siempre busco en los bancos de imágenes libres de derechos que hay a estos efectos; pero también es cierto, que entre ellas aparecen auténticas obras de arte como estas, que por supuesto, no son libres de derechos. 
 
En este caso, las he tomado de la red para poder mostraros a su autor, Christian Schloe. 

viernes, 25 de marzo de 2022

La tejedora de sueños




Jacinta creció soñando con tejer hilos de seda y plata, engarzados en el recuerdo del que fue su amante pirata. Y tuvo su sueño tanta fuerza, brío y templanza, que de él crecieron tres hijas delgadas cual la paja, pero con el talle fuerte del bambú y el vuelo de la hojarasca. 

Leonor llamó a la primera, la segunda fue Florencia, e Isabela la tercera... que tres fueron las piezas de tela que sus arrugadas manos trabajaron. 

Más una tarde de otoño, un viento frío y furioso las quiso para él. 

Jacinta las buscó y buscó, bobinas y agujas en un pequeño costurero. Las encontraría y las cosería a su cuerpo... 

Y fue entonces que vio como el suelo tornaba de puntadas firmes y el cielo se llenaba de abalorios y botones, como patrones de una gran modista... Sus tres hijas riendo, bailaban en un firmamento de pedrería y encajes. 

A Jacinta le nació del alivio la risa y de sus manos brotaron nubes de algodón sujetas con cintas sobre un raso azul y un terciopelo rosa. Y fue ahí que supo que al fin había aprendido a tejer sueños.  
 
 
(Dedicada con mucho cariño a mi hija en el día de su santo)
 


miércoles, 23 de marzo de 2022

¡Soy yo!, de Asunción Sánchez Monclova y M.J. Arillo

 



¡Hola amigos míos! Hoy os traigo una monada de cuento editado por la editorial "A Publicar", escrito por Asunción Sánchez e ilustrado por mi amiga M.J. Arillo.

¿Quién soy yo?

Y esta, amigos míos, es la pregunta que se hace Elena cada día. Porque claro, a ciertas edades, las preguntas fluyen como el agua de un manantial. ¿O no? Cuántas veces nos han hecho nuestros pequeños preguntas de la más diversa índole? Pues eso...

lunes, 21 de marzo de 2022

El libro de tía Gertrudis

 


Nadie quiere sentarse en el viejo sofá de la tía Gertrudis. Dicen que sus muelles crujen, se clavan y que la funda se encuentra adherida de tan antigua que es.
 
Pero yo amo ese sofá. Adoro tumbarme al final del día y aspirar el suave perfume a flores de la tía. A veces tengo la sensación de que el sofá me abraza, que acoge la forma exacta de mi cuerpo y lo acuna, tal y como hacía tía Gertrudis. 

viernes, 18 de marzo de 2022

Airear


 Le dijeron que abriera las ventanas y dejara entrar el aire. Que sintiera la frescura de la mañana resbalando por las cortinas de color de mar. Que cerrase los ojos y sintiese como se sentía liviana y dejaba atrás la pesadez de un corazón cerrado. 

Y así lo hizo. 

Solo que ese día aprendió a volar...

Y ya jamás hubo de abrir ventana alguna.

 

 

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