Que
soy una enamorada de los libros lo sabéis todos aquellos que me
conocéis, bien personalmente, o bien a través de las redes. La
lectura ha aportado a mi vida muy buenos momentos, y en los últimos
años, además, un aliciente inmenso.
Antes
de escribir Estatuas de sal, escribí Mundo de Cristal, dedicado a mi
hermano Juan y a esa enfermedad del pulgar arriba, el Síndrome del
Rubinstein Taybi. Si bien mi primer trabajo, fue una segunda versión
que escribí sobre El Quijote, a la tierna edad de diez años.
Quizás
por ello, me ha producido tanta ilusión que el próximo lunes, día
23 de abril, me hayan invitado al Colegio Público Pedro I de
Carmona. El motivo de esa invitación es para la conmemoración del
Día del Libro. Me siento emocionada y feliz de poder hablar con los
niños, por primera vez, como alguien que escribe historias además
de quién las lee.