lunes, 29 de enero de 2018

Tejedoras de almas, El Concilio de los ungidos, de J.F.Acroll



Hola amigos míos. Hoy, de nuevo, os traigo la reseña de un libro que he leído recientemente, y en este caso se trata de "Tejedoras de almas. El concilio de los ungidos", de J.F. Acroll.

Este libro llegó hasta mí gracias a que J.F.Acroll y yo compartimos editorial, ExLibric. No me preguntéis el por qué, pero desde que vi este libro, tenía unas ganas inmensas de leerlo, que por supuesto, se acrecentaron cuando escuché el Podcast para escritores exigentes que ExLibric realizó a J.F. Acroll, y que les compartiré al final de esta entrada. 

viernes, 26 de enero de 2018

La pluma dorada. Capítulo 1

(Imagen Pixabay)

Cuenta una vieja leyenda que un aprendiz de mago realizó un hechizo. Uno tan fuerte y poderoso, que su Maestro sintió celos y decidió que no le instruiría más en el arte de la magia. El muchacho, apenado, sin comprender que había hecho mal, se marchó a casa sin insistir, volviendo a su vida anterior de campesino.

Mientras, el maestro intentaba apoderarse de aquél hechizo… pero a veces, la magia fuerte, la buena de verdad, se esconde por sí sola, y así fue como aquél potente prodigio terminó en un sencillo objeto que permanecía cubierto de polvo y olvidado por todos bajo una pequeña mesa de madera… Una pluma oxidada, seca de líquida tinta y tan solo abandonada a su suerte… al igual que el aprendiz.

martes, 23 de enero de 2018

Yo, Elena, y mi historia, de Elena Romero



Hola Elena, ¿Cómo estás? Mi nombre es Margarita, y hoy, quería escribirte esta carta. 

¿Sabes? He leído tu historia y quería decirte que eres una niña muy, muy valiente. 

Solo tienes ocho años, pero ya has vivido un montón de aventuras. No todas los niños de tu edad pueden decir que hayan escrito un libro, aunque les haya ayudado su abuelita. Tampoco todos los niños pueden decir que hayan visto el Big Ben, subido a un avión, o moverse por el cole en scooter. 

domingo, 21 de enero de 2018

Las cicatrices del alma, de Álvaro Camacho



El pasado viernes 19 de enero tuve el honor de asistir a la presentación del segundo poemario de Álvaro Camacho, LAS CICATRICES DEL ALMA. 

Tengo el gusto de conocer a Álvaro desde hace ya algún tiempo, cuando el destino, el amor por las letras, y el Club literario el Tintero,  unieron nuestros caminos.

Su primer poemario, Relatos de una vida, me sirvió para conocer un poco mejor a Álvaro. En este mismo blog hice una breve reseña del mismo, que si quieren pueden leer aquí

viernes, 19 de enero de 2018

Las alas de tu interior

(Imagen Pixabay)

No sé qué haces ahora. Miento. Si lo sé. Lees. 
 
Aunque estés leyendo, te propongo algo. 

Siéntate, ponte cómodo. E imagina que estás en otro lugar.  
 
En una playa, sintiendo la calidez del sol en tu cara. 
 
Oliendo a sal, libertad, paz, y algo que te llena por dentro y te hace sentir muy bien. Siente esa mariposita pequeña que parece acariciar tu interior diciéndote que estás en el sitio adecuado y el lugar adecuado. 
 
Ahora... estás en un bosque. Solo se escuchan trinos y tú estás sentado cómodamente sobre un montón de hojas. No hace frío, ni calor. Solo se escucha tu propia respiración. 
 
La mariposa vuelve a batir sus alas.

Sí. Éste es uno de esos momentos por los que hay que dar las gracias.
 
Y ahora... Estás en tu día a día. No estás en una playa ni en el bosque, ni en tu lugar favorito. Estás solo contigo. 
 
Y pienso en tí.
 
En tu sonrisa, en esa luz que tu mirada tenía. En la forma en que caminabas. En cómo sonreías. En tus bromas. En tu música. En tu vida. En tus momentos. En tí. 
 
Vuelvo a sentir las mariposas. Esta vez son alas de anhelo las que se agitan. Pero siento dentro de mí una especie de caricia, un aliento cálido, una confirmación de que ahora tu forma es distinta, tu lugar es distinto, tu esencia es distinta... pero sigues estando ahí.

Feliz cumpleaños Ivan.

domingo, 14 de enero de 2018

Como el café

(Imagen Pixabay)


Desde que le vi aquella primera vez, sabía que algo nos uniría. Algo fuerte. Muy fuerte. Algo tan fuerte como el café.

Intenté que no se diese cuenta. Que siguiera pasando frente a mi ventana sin más, sin verme, y así, yo podría fijarme en él.

Podría observar su forma de saludar a la señora del bajo, que siempre barre la acera a la misma hora, o verle mientras sonríe al ver los rosales de Paco.

Podría fijarme en la forma en que suele echar su pelo para el lado cuando le cae sobre los ojos, allí, tras el refugio de mi cristal. Podía a veces, con suerte, ver los hoyuelos que se forman al lado de las comisuras de sus labios cuando sonríe de esa forma que él lo hace, iluminando el mundo en un instante.

jueves, 11 de enero de 2018

De regreso a la niñez



Hola amigos, ¿qué tal? Este año, durante las fiestas navideñas, os hablé sobre la importancia de volver a ser niños de nuevo. Quizás no fuese precisamente ésto a lo que me refería, pero creo que puede servir como ejemplo. 

El mundo de las imágenes me seduce cada vez más. Al igual que la escritura es mi refugio y me da alas, la fotografía, y últimamente el dibujo, se están convirtiendo en una parte vital de mi existencia. 
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