Un pequeño mundo de fantasía se abre ante tí. Podrás leer relatos, poemas, reflexiones, o cualquier cosita loca que se cruce por mi mente.
Disfrutarás de imágenes en su mayoría de la web. Por favor, si ves alguna imagen que te pertenece y no quieres que figure en el blog, avísame y se eliminará de inmediato.
Si me dejas un comentario, te lo agradeceré de corazón, pues me importa lo que opines, me gusta la sinceridad y tu comentario me hará mejorar.
BIENVENIDO A PERGAMINO DE SUEÑOS ESCRITOS
Hola amigo lector de mis historias. Hoy comienzo un nuevo reto en este blog, y espero, que te guste, porque no es otro el objetivo de que cuando entres en mi pequeño mundo te sientas bien, a gusto, y leas con ganas disfrutando al máximo.
Mis amigos del Club Literario El Tintero tuvieron una idea maravillosa. Si tomas un cuento, una historia, un poema, da igual, y das forma a la letra escrita en sonido, añadiendo quizás una melodía acorde, se forma algo hermoso y fácil para aquellos que tal vez les cueste un poco más la lectura, o tengan poco tiempo para ello.
Pulsar la tecla de un audio es rápido, y puedes disfrutar de una historia la mismo tiempo que la lees, o incluso, que estás haciendo cualquier otra cosa.
Todo ello me ha hecho reflexionar. Quiero hacer cambios en el blog, añadir nuevas secciones que te iré comentando... pero en principio, voy a añadir audio en mis textos.
No será en todos. No todas las entradas contendrán el audio, solo algunas. Si realizo la reseña de un libro, reflexiono sobre algún tema, o cuento quizás una historia algo más larga de lo habitual, no será así. Pero cuando se trate de un cuento corto, quizás veas el símbolo bajo él para que puedas escuchar su alma.
Te confieso, amigo lector, que aunque aquí no lo parezca, soy persona tímida, y esto de publicar audios, uf, uf, y nuevamente uf. Pero son varios los amigos que me lo han comentado, y al final, me he animado. Perdona la mala calidad, los posibles sonidos de fondo, el timbre extraño de mi voz. Tengo que aprender mucho en esta materia, pero bueno, aquí voy.
Para empezar, te voy a poner el audio de un cuento infantil que escribí para tratar un poco el tema del alzheimer. Se titula "Como las notas de una canción". Espero que lo disfrutes y que esta nueva idea te guste. Si es así, dímelo en los comentarios o a través del facebook. Si hay algo que adoro, es leer tu comentario.
Aquí te dejo el enlace hacia la entrada escrita en su día, por si es tu deseo verla escrita. Y a continuación, la nota de sonido. Arrullate... como las notas de una canción...
Los pliegues de la capa
siseaban insinuantes contra el rocío de la hierba. Roxanne se protegió del frío
intenso, sostuvo con fuerza ambos paños de su capa de lana, y se colocó con
cuidado el gorro. Continuó su camino, haciendo lo imposible por ignorar el cansancio
tras la noche vivida.
El sol comenzó su ascenso
y fue benévolo con ella, intentando transmitirle algo de su calor. Pero era
inútil. Ella llevaba el corazón congelado.
A su mente volvió de nuevo
la imagen que tan solo hacía unas horas había vivido. Aquél crudo encuentro con
Megan. Aquella criatura dulce e inocente con el labio partido. Una caída de la
bicicleta. Roxanne sabía que Megan… no tenía bicicleta.
Unos rizos rebeldes
escaparon a la capucha de su capa gris y pesada. Con tranquilidad, los colocó de nuevo en su lugar. Y aceleró el paso. Empezaba
a temblar como una hoja a punto de caer del árbol, y ahora, no era momento de
echarse para atrás.
Oz es un mundo extraordinario y
divertido, lleno de aventuras y experiencias increíbles. Pero lo cierto, es que
nuestro mundo no es el único del Universo. En alguna parte, en algún lugar, en
algún momento, surgió otro Oz distinto. Un Oz donde existían personajes
similares, pero con pequeñas diferenciaciones…
La pequeña Dorotea era una niña
ejemplar. Sacaba buenas notas en el cole, pero aún así, su mamá no la dejaba
viajar. Cansada de tanto suplicar que le permitiesen ir a la excursión de fin
de curso, y viendo que era una misión complicada y difícil, decidió ayuda
buscar.
El rojo siempre fue su
color, quizás por ello no me extrañó que hubiese cogido el candadito de las
narices de ese color en concreto.
“Tenemos que ir, mi amor,
tenemos que ir”. ¿Cómo decirle no? Jamás pude decirle no. Y ella lo sabía, y se
aprovechaba de ello la muy condenada, pero aun así, yo seguía negándome a dejar
de decir no.
Recuerdo aquél día como si
fuese ayer. Las olas bañaban las uñas pintadas de rojo de sus pies, mientras
ella me miraba coqueta y retadora con aquella diminuta prenda de vestir.
Siempre ha tenido un cuerpo de infarto, y yo, desde luego, no soy hombre de
piedra.
Érase una vez, una nube de
color violeta que no era feliz. Cada
mañana cuando despertaba y estiraba su piel de algodón, suspiraba y suspiraba
sin parar.
Sus amiguitas blancas
saltaban y reían por todo el cielo azul, pero ella… miraba con cara de añoranza
al suelo buscando algo que no podía definir.
Cerraba sus ojitos y sentía como el viento le hacía cosquillas jugando
con sus montoncitos de azúcar de algodón. Y le sonreía al viento, pero seguía
triste.
Y el viento le miraba con
pesar en su corazón de aire. ¿Qué le pasaba a la nube violeta?