jueves, 30 de julio de 2015

Luna azul

31 de julio…
Una amiga mía muy especial y a la que quiero mucho, nació un 31 de julio. Ella es a la vez, dulce, fuerte, única, y muy generosa. Es… como una mágica luna azul.

Podría explicarte que la luna azul es aquella segunda luna llena que tiene lugar en un mismo mes. También podría decirte que en la noche del 31, algunos mirarán la esfera redonda, hermosa y blanquecina, esperando que se haya tornado del color de los pitufos. Ello no ocurrirá salvo que se produzca una erupción volcánica muy cerca y las cenizas maquillen la luna de esa tonalidad.


Pero ¿sabes? Esto es un blog de cuentos. Tú puedes creer lo que quieras, eres libre de soñar y también de ser incrédulo, nunca se sabe cuánta parte hay de realidad y cuánta de ficción… eso amigo, lo decides tú. 



Azul...

Entre las montañas ocultas de Sierra Morena, refugio de bandoleros, guerrilleros y amantes, una joven de largos cabellos azules, baila entre las sombras y luces que proyecta la luna.

Exhausta, decide regresar a casa. Entre las piedras y la maleza, se oculta la entrada de la cueva que hace las veces de su hogar. En el interior, su tía, una anciana llamada por todos, doña Leonor, vierte un líquido blanquecino en unas probetas.

martes, 28 de julio de 2015

¡Pulgares arriba!




Dicen que los ojos son el espejo del alma… y cuando miro los tuyos, veo tanto en ellos…

Dicen que tu cerebro no comprende, que sólo entiendes una parte de lo que te rodea…¿No será al contrario? Quizás seamos nosotros los que no entendemos más allá de lo que tenemos ante los nuestros.

En un mundo complicado, tú sonríes con la fuerza de la humildad, eres capaz de regalar la luna, y besar el sol.

Tu cuerpo se rebela… es frágil. Pero no puedo dejar de pensar… como alguien tan delicado puede enfrentar un mundo tan diferente al suyo, como puede susurrar al viento sus deseos, como rezar por un mañana, como compartir un momento, como mover montañas sin tan siquiera poder alimentarse solo.

Eres la esencia de la vida. Eres un lector de almas. Eres nuestra esperanza y nuestra lucha, nuestra ilusión y nuestro mañana.

Hoy cumples treinta y ocho años. Te quiero albondiguilla. ¿Y sabes? Quiero ser como tú, alguien que cada día ¡levanta el pulgar a la vida!


¡Feliz cumpleaños Juan!  


lunes, 27 de julio de 2015

Flor de cerezo

Sentado en mi jardín, observo la hermosura que me rodea. La primavera se acerca, al fin…   Miro hacia la copa de mi cerezo y suspiro. La primavera es mi vida…

El día que la conocí sentí que el aire se volvía más ligero. Al igual que cuando mis rosales florecen veo la vida más bella, el aroma que ella desprendió al pasar junto a mí, fue como una brisa fresca en un tórrido verano.  Una fragancia que en principio no fui capaz de identificar, hasta que al fin, en mí se hizo la luz. Cerezo. Ella olía a cerezos en flor.

Al pasar junto a mí, una peineta plateada cayó al suelo y su cabello negro onduló cual bandera al viento, llamándome, atrayéndome hacia esa espalda y esas caderas que en continuo vaivén danzaban ajenas a mi mirada.

Al girarse, contuve la respiración. Sus rasgos japoneses podrían haber llamado mi atención, pero no así, lo que de veras me hizo contener el aliento, fue el intenso color azul de sus ojos. Al instante me ahogué en esos dos lagos profundos... Y la seguí…


sábado, 25 de julio de 2015

De los amores negados

 Ángela Becerra es una escritora colombiana, afincada en España, ganadora del Premio Planeta-Casa de América en 2009, Premio Azorín en 2005, y de cuatro Latin Literary Award de Chicago.

Se considera la creadora del idealismo mágico y es la escritora más leída en Colombia tras Gabriel García Márquez. 

Es curioso, compré este libro con la intención de hacer un regalo a un amigo que no estaba pasando por un momento especialmente fácil en el terreno amoroso. Casualmente, resultó que ya lo tenía, así que me lo quedé. 

Me sumergí en sus páginas. Me dejé llevar por la sensibilidad que bañaba cada hoja, cada palabra, cada sentimiento y cada percepción...

Calificada como "novela magistral" y "hermosa lección literaria de erotismo", De los amores negados nos sumerge en la sensibilidad más refinada, el humor más sutil y lo que se ha definido como el idealismo mágico.
La historia de amor entre Fiamma dei Fiori y Martín Amador es como las olas del mar. Azota, golpea, acaricia, lame, viene y se va, en un vaivén de sentimientos encontrados que sumergen al lector en la vorágine de las contradicciones sentimentales. El amor y el desamor, el continuismo y la pasión, la espiritualidad y la rebeldía forman parte de la vida de Fiamma dei Fiori, una mujer entera y verdadera en el momento más pleno... y más vacío de su vida. Es una bellísima historia de amor que transcurre en una ciudad portuaria donde el tiempo parece acompañar los desasosiegos de esta pareja. 

Poco puedo yo añadir a esta descripción que hace el propio libro en su contraportada, salvo quizás deciros una vez más que los que no lo hayáis leído, os animéis a ello. De todas formas, os dejo aquí un pequeño fragmento...

"Era noche despejada de luna azul y en Roncal del Sueño una llama brillaba en lo alto del monte. Fiamma acariciaba su creación con orgullo de madre parturienta. Le había pedido a Efifanio que le ayudara a subir, pues se encontraba muy cansada, ya que se había empeñado en acabar la obra esa tarde. Quería contemplar la luna llena desde la llama terminada; el astro se reflejaba en ella, nítido. Parecía un hermoso lunar de plata sobre el fuego ardiente..."

(Fotografía de Ángela Becerra obtenida a través de www.woman.es, en su artículo "Ángela Becerra radiografía los sentimientos)




miércoles, 22 de julio de 2015

El pozo de los deseos

Julia se sentía tan triste… Miró de nuevo a su padre. Conducía, concentrado en la carretera, en apariencia tranquilo, no como ella.

- Por favor papá…- quiso insistir una vez más.
- Vamos Julia, no me hagas esto. Lo vas a pasar muy bien en casa de los abuelos. Además, vas a ser la envidia de tus amigos. ¿Cuál de ellos puede presumir de vivir en una aldea tan especial que tiene su propio pozo de los deseos? Sabes que tengo que ir a ese viaje. Mi trabajo está en juego Julia. Nuestras vidas dependen de ese trabajo- añadió desesperado.

Julia suspiró resignada. Sabía que su padre no se apartaría de ella sino lo considerara realmente importante, y menos ahora. Tan solo cuatro meses antes, había perdido a su madre.  

Sintió el ya conocido nudo de angustia en su pecho. Parecía que había sido el día de antes cuando Nuria había muerto en aquél fatídico accidente. Fue atropellada, perdiendo la vida en cuestión de segundos.  

Marcos se había sumergido en una especie de aislamiento, que había dado lugar a casi perder su trabajo. Este viaje era una última oportunidad antes de engrosar las listas del paro. Julia… solo tenía diez años. Para ella, todo era dolor sin su madre. Y ahora, su padre se iría de viaje y ella era trasladada como un paquete a casa de sus abuelos, en mitad de ninguna parte. Encima, intentaban engañarla y conformarla como si fuese un bebé con esa argucia del pozo de los deseos.

La niña enfrentaba cada día esa sensación que no entendía. Esa sensación rara y amarga que notaba en la boca del estómago y se extendía a su pecho. Pero no era dolor. Era odio. Odio profundo y amargo hacia esa persona que había matado a su madre.

- Tus abuelos cuidarán de ti cariño- le dijo su padre de pronto.

Ella no contestó.

- Julia, son los padres de tu madre. Sé que hace muchos años que no veníamos por aquí, pero ellos te quieren. Para ellos tampoco será fácil, créeme. Eres idéntica a tu madre cariño…

De nuevo silencio, hasta que poco después, su padre paraba el coche ante una pequeña casa de una sola planta, muchas flores, y dos mecedoras en el exterior. Un par de ancianos sonrientes formaban el comité de bienvenida en la puerta. Besos, abrazos, saludos, lágrimas…

Cuando Julia se sintió un poco desbordada, se sentó en una de las mecedoras, mientras su padre y ellos, hablaban dentro.  

Unos chicos llegaron corriendo poco después y se acercaron sin dudar un instante a ella.

-¿Quién eres?-  Le preguntó de pronto uno de los chicos que se había acercado. Era rubio y tenía muchas pecas, podía ser algo más pequeño que Julia.
- Julia.
- ¿Eres de fuera?- le preguntó otro chico un poco mayor. Ambos se parecían mucho, probablemente fuesen hermanos.
- No tengo ganas de hablar.- contestó Julia.

Apoyada en un árbol, algo más distante, una niña de más o menos su edad la observaba.

lunes, 20 de julio de 2015

Un respiro de vida...


- ¡Chiquillo, levántate ya! ¡Que llegamos tarde!

El niño que no se levanta, jolín, ¡la ducha! ¡Olvidé cambiar la bombona! ¡Ah! ¡Llego tarde al trabajo! ¡Chiquillo, venga, mueve el culo!

Uf, uf, uf.

- ¡Hija!, ¡Qué mala cara traes hoy! ¡Se te ha olvidado pintarte un poquito!

(¿Pintarme un poquito? ¡Necesito una capa doble extra de pintura acrílica para tapar estas ojeras! ¡Y no se me olvidó! Es que no me dio tiempo entre preparar el bocata del niño y dejarle el dinero del autobús a la niña...)

Y así, un día, y otro día, y otro día...

Y contenta. Que estoy trabajando, y eso hoy en día, ES UN MILAGRO. 

Pero no puedo con mi alma.

Y entonces... se enciende la bombillita. Fin de semana. Echo 20 euros de gasolina a mi coche pequeñito, que los coches pequeñitos tienen su ventaja y mi Citroen C3 consume poquito y ¡ala!

¡Qué cerquita que está Matalascañas! Bocatas en ristre, sombrilla y nevera... haciendo equilibrios en la arena... Y aunque sea sábado, madrugas, pero no te importa. La brisa te refresca, pisas la arena fría y sientes que las pilas se te empiezan a recargar... te despojas de la ropa y te embadurnas de crema... a lo lejos escuchas al niño chichando no sé qué cosa de que te des prisa... Déjame tú a mí, que yo necesito mi tiempo...


Respiras hondo, te diriges a la orilla. El niño amenaza con salpicarte y tú le amenazas a él con dejarlo sin bocata, que es lo que más le duele. Y después, despacito, empiezas a sumergirte en la frescura de las aguas marinas... y todo comienza a diluirse... el reloj, las prisas, las compras, las comidas, la ropa, el estrés... solos el mar y tú... hasta que el niño te echa agua en la cara y te entra en el ojo, pero hasta eso se perdona.  

sábado, 18 de julio de 2015

Fortaleza...

Un grupo de niños iban de regreso a casa tras la salida del colegio. De pronto, uno de ellos tuvo una idea. Jugarían. Harían una apuesta sobre quién poseía el padre más fuerte. El vencedor elegiría a qué jugar el resto de la semana, y él estaba seguro de ganar, pues su padre era deportista y poseía una musculatura muy desarrollada.

- ¿Y por qué tiene que ser el padre? Las madres también son fuertes.- preguntó Lucas, el pequeñín del grupo.

El chico que había tenido la iniciativa le miró burlón.

- Porque las mujeres no tienen fuerza. Los hombres sí. - le respondió.

El pequeño no quedó contento con la respuesta e insistió. Al fin, el chico que había propuesto el juego accedió. Después de todo, no tenía nada que perder. Ninguna madre iba a tener más fuerza que su padre, eso estaba claro.

Uno a uno, comenzaron a referir lo fuerte que eran sus padres.  

- Mi padre es bombero – dijo el primero – está entrenado para salvar a la gente y tiene mucha fuerza. Todos los días corre muchos kilómetros y levanta pesas en el sótano de casa.
- Pues el mío es albañil – continuó otro – Todos los días tiene que levantar mucho peso y preparar cantidades enormes de cemento. A veces nos coge a mi hermana y a mí a la vez, y nos levanta por el aire.
- Pues el mío ni os cuento – dijo Paula, la única chica del grupo – Mi padre es camionero y cambia muebles de sitio. Tiene que cargar y descargar una y otra vez su camión.

Ya solo faltaba por hablar el pequeño, cuando divisaron la casa donde él vivía, junto al lindero del bosque. Una vivienda rústica, de madera. Una mujer de mediana edad les hizo señas a todos sonriendo desde la puerta. Era delgada y bajita. Su rostro, curtido por el sol. A su lado, un anciano se balanceaba en una pequeña mecedora.

- Ésa mujer es mi madre. Mi padre trabaja en el campo, desde muy temprano. Ella también. Él levanta las cosas que pesan, y ella, las arrastra. Cuida de mi abuelo, que se hace pipí en la cama. Limpia la casa, lava la ropa, recoge leña, prepara la comida... Se levanta al alba, y se sienta en el porche con papá ya de noche. Y no pierde la sonrisa. Mi mamá no tiene músculos, pero es tremenda de fuerte- dijo orgulloso.

El chiquillo mayor pensó protestar  y decir que eso no valía. Pero observó de nuevo a aquella mujer, lo extremadamente delgada y pequeña que era. En realidad, no creía que fuese mucho más alta que él mismo.

Su familia vivía holgadamente y disponía de muchos electrodomésticos que les facilitaban la vida, pero la familia de Lucas...

- Ella siempre nos dice que más vale maña que fuerza. Y que si queremos algo en la vida, aunque parezca que está muy lejos, tenemos que luchar por ello con uñas y dientes. Como ella. Ella nos quiere a nosotros -  añadió sonriente mostrando la falta de un par de dientes.

Todos se miraron entre ellos. Finalmente, el muchacho mayor habló.

- La próxima semana, tú decides a qué jugamos amigo.



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