Capítulo 1
Jacinto era un hombre, sin lugar a dudas, particular.
Nació con dos dientes rompiendo su recién estrenada encía, y aquello hizo a su
madre temer. Los antiguos del pueblo decían que era una señal de mala suerte,
un mal augurio, que solo podría traer cosas malas y complicaciones a su
familia.
Nada más alejado de la realidad. Jacinto
parecía un talismán de la buena suerte, parecía estar dotado de un don
especial, una habilidad innata para saber qué decir y qué hacer en cada
momento, de tal forma que cuando había algún tipo de discrepancia o disputa,
muchos contaban con él para solucionar el conflicto.








