sábado, 28 de noviembre de 2015

Secret Garden - Nocturne - Ganador Eurovision 1995



En el año 1995, el festival de Eurovisión se celebró en Dublín, Irlanda, en el Point Theatre. El país vencedor fue Noruega, representada por SECRET GARDEN con su tema "NOCTURNE". Este tema es en su mayoría instrumental, tan solo figuran veinticuatro palabras. 

Hoy quiero compartirlo con vosotros. Me gusta muchísimo, lo escucho una y otra vez, no me canso de él. Digamos que al final de un día en el que te sientes cansado, sus notas te envuelven y devuelven algo de paz a tu corazón. 


Comparto con vosotros un vídeo que consta en la red. Posteriormente, han ido surgiendo infinidad de versiones, así como presentaciones diversas, pero comparto el original del festival. Después, he intentado plasmar con palabras lo que me transmiten sus notas. Os invito a meceros con ella. 







Mis músculos engarrotados duelen, lloran, se entremezclan retorcidos arañando mi alma herida. Nada puede invadir mis sentidos, mi cuerpo, mi mente, salvo quizás esa suave melodía que danza hasta mis oídos. Ese vaivén que empieza a mecerme a través de las ondas y llena mis sentidos, esa melodía dulce que llega a mi corazón y comienza a besar mi esencia.

Quiero dejarme ir, me dejo ir, con cada titilante sonido de campanillas y violines, refinados y exóticos, pletóricos de espiritualidad y repletos de sueños… mi ser se eleva y olvida. Esas dulces notas me envuelven y abrigan mi desasosiego, regalando brisa de futuro a mi corazón y haciéndome aspirar la fragancia auténtica de las colinas, la hierba fresca recién cortada danzarina al viento… el blanco jazmín y azahar con perfume exótico de pasión… el azul infinito del porvenir, el blanco luminoso de las esperanzas por cumplir, el rojo fuego de mis venas.


Dejarme ir en una sinfonía de quietud y respirar, escuchar, saborear, sentir, disfrutar, amar...este jardín secreto que me hace danzar junto al viento.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Llamaradas


De nuevo, aquellas voces le llenaban la cabeza. Se tapó los oídos dispuesto a no seguir con aquél sufrimiento, pero la letanía se repetía una y otra vez, constante, tirana, rugiendo en su cabeza. Los gritos de su madre al recibir los golpes de su padrastro, y su propia impotencia ante ello, le comían por dentro día a día.
Su madre defendía al monstruo. Callaba paliza tras paliza, golpe tras golpe, día tras día. Ella siempre le decía a él, “camina, continúa, sé fuerte, lucha en la vida, llega más lejos de lo que he llegado yo, busca tu destino”.
Pero eso no era fácil. Jaime, a sus dieciseis años, solo tenía una vía de escape, un alivio, un deseo tácito. El fuego. Cada vez que tenía cerca un mechero o una cerilla, lo prendía sin más. En aquella llama que resurgía hermosa y se imponía, él sentía veneración. Aquella fuerza poderosa le tranquilizaba el espíritu y le ayudaba a soportar el dolor y la humillación de no ser capaz de solucionar aquella situación.
Pero aquél día, hubo un cambio en la sucesión de los hechos. Su madre había contraido un virus estomacal y permanecía postrada en la cama. No tenía fuerzas para moverse, la noche se acercaba y aquél hombre mísero y cruel exigía que Jaime lo acompañase a la gasolinera más cercana. Quería comprar cervezas, pero a pesar de lo fuerte que era contra su madre, jamás salía solo de noche si podía evitarlo. El muchacho, asqueado, subió con él al coche y en silencio, con el olor nauseabundo del sudor y el alcohol corrompido, se pusieron en marcha.
Pocos kilómetros llevaban recorridos, cuando un animal que ni siquiera pudo reconocer, emergió en la oscuridad de la noche y asustó al maltrecho conductor, que asustado, dio un giro brusco al volante provocando que el coche girase dando unas vueltas sobre sí mismo, de tal forma que quedó bocabajo, ambos cuerpos caídos.
Jaime llevaba cinturón de seguridad, por el contrario, su padrastro no. Observó su rostro sanguinolento y con temor, temblando, consiguió soltar su cinturón y salir poco a poco del coche. Arrastrando consigo cristales y pánico, se tumbó en la calzada, respirando con dificultad y llorando. El olor de gasolina comenzó a impregnar la noche.
Un dolor intenso y lacerante cruzó su pierna. Al mirarla, comprobó que tenía un extraño ángulo que antes no tenía. Allí, tumbado en el suelo, necesitaba tranquilizarse. Tocó su bolsillo. Estaban ahí. Las sentía, lo llamaban incitadoras. Con emoción, sacó la caja de cerillas. Decidió retirarse un poco del coche, necesitaba un momento para calmarse. Arrastró su cuerpo como pudo y se alejó unos metros. El olor a gasolina cada vez era más fuerte.
Tomó en sus manos aquella pequeña cerilla y la prendió. Observó con auténtico gozo como la llama, hermosa y candente, bailaba para él. Una parte de sí mismo, se relajaba. Le pareció escuchar gritos y miró al vehículo. Su padrastro había vuelto en sí y le gritaba. Al igual que gritaba a su madre cada día, al igual que le gritaba a él. Pedía ayuda. Su mirada ya no era fiera, sino asustada. Lloraba, al igual que hacía llorar a su madre tantas veces.
Observó de nuevo la llama. Ésta se consumía. Lamía sus dedos y él notó su calor. Sopló sobre ella. Necesitaba más. Con un enorme anhelo, tomó otra de esas cerillas y la prendió. De nuevo la llama bailaba mientras alguien gritaba. El olor de gasolina le acariciaba los sentidos. La llama consumía el palo de la cerilla y llegaba a sus dedos. Podía soplar de nuevo y extinguir aquella vida, o por el contrario, hacerla crecer. Con alegría, arrojó aquella pequeña dama al vehículo que grotescamente sólo mostraba chapa y goma.
Una gran llamarada emergió, mientras los gritos agónicos del maltratador se elevaban en la noche. Retrocedió todo lo que pudo y se limitó a observar. Aquellas hermosas llamas cada vez eran más majestuosas. Más dignas y hermosas. Ya no se escuchaban gritos, si bien había un extraño olor en el ambiente. Con reverencia, arrimó a su pecho la caja que contenía las cerillas restantes. Siempre llevaría una de éstas consigo. Nunca sabía cuándo podría necesitarlas de nuevo.

martes, 24 de noviembre de 2015

25 Noviembre. Día Internacional de la lucha contra la Violencia de Género





25 de Noviembre, DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.

En estos días tan complicados que vivimos, somos testigos de cómo el terror asola nuestras vidas y se impone de forma cruel y exponencial. El miedo, la degradación, la injusticia y la impotencia, se unen demasiadas veces.  No solo vivimos en un Planeta donde algunos piensan que por alguna razón, llamada religión, ideología o simplemente, ansia de poder, tienen derecho a arrebatar la vida de otros.

También vivimos en una época en la que algunas personas piensan que por el simple hecho de existir un anillo o una promesa, pueden hacer lo que gusten con la vida de otro ser.  

No solo es una cuchillada o un bofetón, es el agotamiento, la muerte en vida de quien recibe este trato. “Eres imbécil, estúpida, no sirves para nada, tú no eres nadie, mírate…” Y los daños añadidos, ya que en esas casas, pues no puedo llamarles “hogar”, hay niños que ven, sufren y lloran la experiencia de que alguien tiene derecho por ser más fuerte a golpear, humillar e incluso matar a otra. La ley del más fuerte, el aquí yo mando, o como yo quiero o de ninguna manera, porque tú me perteneces y no tienes voz.

No siempre tiene porque ser un maltrato de un hombre a una mujer. También hay mujeres maltratadoras, hacia su pareja o hacia sus  hijos; y después está ese grupo que no tienen calificativo, esas mujeres que amenazan a su pareja con hacer la acusación de maltrato si no le concede lo que pide. Si bien la violencia de género es amplia y compleja y no atañe solo a mujeres, también es cierto que una de cada tres mujeres, ha sufrido violencia física o sexual, principalmente, por su pareja sentimental.

Tan solo en el año 2015 y en nuestro país, han fallecido cincuenta y cinco mujeres por esta causa. Pocas palabras quedan por decir, salvo que si estás leyendo estas líneas y estás sufriendo esta tragedia en tu piel, el “016” puede salvar tu vida y la de tus hijos. Una línea atendida por un equipo de profesionales que pueden ayudarte. Un número que no deja rastro en tu teléfono ni en tu factura, una posible salida, una posible futura vida digna, un primer paso fundamental.

¡NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO!









domingo, 22 de noviembre de 2015

El cristal

Sujeto entre mis manos el pequeño objeto y me maravillo al ver los haces de luz que proyecta. Lo elevo al cielo y dejo que la luz del sol lo atraviese desplegando a través de él una infinidad de colores, como un arco iris casero. Y sonrío, porque esta vez, mi hermana ha perdido.

Vuelvo a guardar el trozo de cristal en mi bolsillo y corro a casa. Seguro que me estan esperando para comer. Y así es. Cuando llego, están todos sentados alrededor de la mesa con cara de pocos amigos, excepto Agnes, mi hermana. Ella me mira enigmática y retadora, con una sonrisa de superioridad en su carita sonrosada.

No me gusta esa sonrisa. Oculta algo...

viernes, 20 de noviembre de 2015

Un banco... ¿vacío?



Si el frío metal pudiese hablar y contar lo que en su regazo escucha, lo que entre su abrazo el ser humano medita, llora o sueña…

Si el enrejado pudiese desvelar cuántos besos furtivos, cuántos abrazos y confesiones entre amantes escuchó, cuántos secretos guardó, cuántos enigmas resolvió…

Pero el metal no habla, no escucha, solo permanece, ahí, testigo mudo, incitador al descanso temporal, lecho improvisado de algún mendigo desamparado, cómplice de besos de medianoche y puestas de sol diarias, quizás cuna de ideas de poetas y objetivo de fotógrafos inspirados…


Si el frío metal pudiese hablar y contar lo que en su regazo escucha… quizás una parte del mundo que conoces se revelaría atípico. 



miércoles, 18 de noviembre de 2015

La dulce y virginal Srta Fany



Bueno amigos, hoy voy a hablaros de un libro escrito por Ramón Talavera, un carmonense que dedicó treinta y seis años de su vida a la enseñanza. Desde 1968 hasta 2004, ejerció la profesión de Magisterio en lugares tan cercanos como Sevilla, Écija y la propia Carmona.



Hace poco tiempo, nos sorprendió con su libro “Dios, vente conmigo al infierno”, que también tengo en mi poder. Sin embargo, he decidido leer primero éste del que hoy os hablo, pues en una conversación con el autor, me reveló ciertos trucos que había utilizado para llevarlo a cabo. Y me encantó. 

Me habló con naturalidad y simpatía, de cómo había sido para él escribir como mujer. Y bueno, esos trucos quedan entre él y yo, que no quiero desvelar lo que no deja de ser una anécdota simpática, pero suya. Si os digo que aluciné con su sentido del humor y su valor.

Pero no me enrollo más. Solo deciros que “La dulce y virginal Srta. Fany” es una obra que nos hace reflexionar sobre la profesión de maestro, a la vez que nos sitúa en lugares muy cercanos a Carmona, ya que hace referencia continua a lugares muy conocidos y emblemáticos de Sevilla. La novela tiene un giro de acontecimientos muy peculiar y bastante divertido, que te mantiene en vilo hasta el final. (Buena idea Ramón, a más de uno le haría yo eso). 

Os invito a que disfrutéis de este libro, fruto del trabajo de un hombre trabajador e inquieto que ha decidido compartir su obra con nosotros.

Gracias Ramón. 




lunes, 16 de noviembre de 2015

La pequeña de los ojos rasgados

Sofía estaba cansada tras las horas de viaje. Aun no podía creer que fuese rumbo a China. Se dirigía nada más y nada menos que al este del Continente asiático, al cuarto país más grande del mundo, y concretamente, a Shanghái, su ciudad más poblada.

Tenía miedo, estaba asustada pero era la solución. Robert y ella habían intentado tener hijos propios desde hacía años, y ya no era una jovencita.

La primera vez que pensó en un embarazo, llevaba siete años de matrimonio y aún recordaba la cara de Robert. Era la felicidad suprema sin ni siquiera confirmación. Sofía era española pero se enamoró de un joven estadounidense que hacía turismo en España. Mantuvieron el contacto a través de Internet, por correspondencia, por teléfono, de todas las formas  posibles y al alcance de ambos. Hasta que Robert terminó sus estudios de abogacía y terminó encontrando trabajo en un importante despacho de Nueva York.

Con sus primeros ahorros voló a España y buscó a Sofía. Tras unos días en España, terminó convenciéndola para que le acompañase a Nueva York. Sofía era diseñadora, una buena diseñadora, y Robert tenía unos amigos que podían ayudarla a abrirse camino en el mundo de la moda. Y fue un éxito. Robert y Sofía se casaron y se mudaron a una gran casa de estilo victoriano. Enorme, con muchas habitaciones para poder albergar a sus futuros retoños. Pero mucho me temo que éstos se hicieron de rogar...
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