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Yo te cuento

miércoles, 8 de enero de 2020

Aroma a guiso



Era una casa pequeña, de rojas tejas por montera. Sus paredes habían sido blancas algún día; más el paso del tiempo y la desidia las volvieron de un tono oscuro. Las ventanas y puertas se habían hinchado con el tiempo, como si fuesen articulaciones doloridas. Los sonidos que emitía eran de vigas de madera que protestaban y suelos que querían dejar de serlo. 

Sin embargo, cada día, a la misma hora, como un cronómetro insaciable, su chimenea emitía una humareda blanca y espesa que en lugar de despedir olor a leña quemada, olía a guiso caliente y especias. 

Era un misterio aquél suceso, pues nadie habitaba la casa desde hacía años. Aun así, cada día, este hecho se repetía sin una explicación. 

Los escasos vecinos que quedaban aun en la desvencijada y olvidada aldea, no se extrañaban, no se inmutaban. Ellos sabían de las leyendas del lugar. También sabían que debían guardar silencio. Era el pacto. Pues si alguno de ellos hablaba, la casa se lo cobraba. 

Pero había en el lugar una casa rural, pequeña y coqueta, que atraía a muchos amantes de la Naturaleza y a aquellos buscadores de paz. Entre sus paredes se hallaba en esos días un escritor que ansiaba tranquilidad para poder escribir su propia novela. Alguien que gustaba de su soledad y que siempre intentaba aislarse cuando no lograba avanzar lo suficiente en su propio hogar. Es lo que tiene ser padre de mellizos recientes. Cuando no llora uno, llora otro; cuando quieres darte cuenta hay que dar un biberón, o quizás cambiar un pañal o dos. 

Por ello, y ante la acuciante necesidad de terminar el trabajo y entregarlo en los plazos indicados, nuestro buen hombre decidió como tantas veces había hecho antes, buscar un lugar recóndito donde poder terminar su obra en paz. 

Pero aquella casa rural, si bien era serena e incitaba a la escritura sin problemas, no era precisamente prodigiosa en cuanto a la cocina se refiere. Quizás por ello, cada día, a la misma hora, el escritor sentía como un hilo invisible de aroma se metía por su ventana, le acariciaba el rostro y se introducía con suavidad por su nariz... haciéndole aspirar los aromas que le llegaban a carne asada, especias, verduras frescas... y algo que no lograba catalogar. 

Era en ese punto que su estómago rugía y la página se negaba a verse escrita. Llevaba varios días atascado en el mismo punto, el mismo capítulo dichoso que no lograba enfocar. Ese final que necesitaba con impacto. Ese final que cuando fuese leído dejase al lector con la boca abierta. 

Pero es que con hambre... no se podía escribir. 

Así que aquél día, mientras su estómago rugía y estaba cansado de bocadillos de chacina por muy ibérica que ésta fuese... decidió investigar de donde procedía aquél olor que le llenaba de gozo y le hacía tragar saliva sin cesar. 

Ni corto ni perezoso, avanzó entre el empedrado del suelo y la abundante arboleda. Extraña disposición la de aquellas casas. Esa aldea siempre le había intrigado. Las casas, eran modernas. A pesar de lo antiguo del lugar, y de sus escasos habitantes, las pocas moradas que había eran casas grandes y hermosas, incluso lujosas. Todas menos la alejada en cierta forma casa rural... y aquella pequeña casa semiderruida que se hallaba en las afueras del pueblo, y de cuya chimenea salía un humo blanquecino que se respiraba a gloria...

Una anciana se acercó a él y le susurró que debía alejarse. Que aquella casa tenía vida propia. Que nadie había salido de su interior. Que una leyenda decía que una poderosa magia oscura la dominaba. 

Más el escritor se carcajeó. Si allí había un misterio, él desde luego, lo descubriría. Si aquella chimenea emitía esos aromas, era porque alguien cocinaba dentro, eso estaba claro. No iba a permitir que unas supersticiones viejas de pueblo le achantaran. Y si tenía suerte, igual probaba aquél guiso, que su estómago rugía y su boca se secaba. 

Así fue a decírselo, aunque con palabras amables, a aquella anciana. Más la mujer ya se había ido. Qué extraño. En fin, lo cierto era que la gente de aquél lugar era taciturna y distante. 

Se acercó a la puerta y la vio entornada. Sus maderas casi caídas, la pintura arrancada por el paso del tiempo. No había cerradura, y la madera se sustentaba sobre un suelo levantado y del que salían yerbajos. ¿Cómo podía vivir alguien en ese estado? 

Gritó un "hola" y empujó la puerta. Nadie respondió. 

El interior era dudoso, como una incógnita a oscuras. Pero a pesar de la ruina que le rodeaba, frente a él, una inmensa chimenea ardía con bravía. En el centro de la misma, un inmenso caldero, y ante él, una mesa diligenciada con su mantel, una botella de vino, dos copas, un buen pan de pueblo que olía a casero, y unos platos dispuestos. 

El hambre y la curiosidad pudieron más que la reserva y el hombre se terminó de adentrar en la estancia. Se acercó a la chimenea y volvió a gritar ese "hola" que antes nadie respondió. 

Mmmmmmm. Como olía ese guiso...

No pudo evitar acercarse un poco más, un poco más, un poco más... y el mismo guiso lo envolvió, comprobando horrorizado que estaba dentro del caldero y no fuera. Intentaba salir de él, más alguien le daba con una cuchara de madera. Era la anciana de antes... no espera, era su casero, no era el charcutero, la panadera, el cartero...

Él ya poco vio. 

El aroma se intensificó. Y la aldea entera entró en aquél salón. Todos se dispusieron en silencio en torno a la mesa. Y entre todos... degustaron un guiso excelente, uno más, con sabor a verduras y especias, buena cocción y el ingrediente secreto; "forastero curioso" asado en su propio jugo.


46 comentarios:

  1. Hola cariño
    Ya echaba de menos leerte porque estos días me ha sido imposible entrar en blog alguno, y que gusto que me recibas de nuevo con un texto tan bonito
    Un besazo ♡

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    1. ¡Hola Naya! Muchisimas gracias. EStos días han sido complicados para poder entrar en los blogs con normalidad. Al menos, yo tampoco he podido, ja ja. Me alegro que te haya gustado. ¡Besos! :D

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  2. Hola preciosa!
    Me ha encantado el relato, como siempre es un placer pasarse por aquí y leerte.
    Feliz Miércoles!

    ❀ Fantasy Violet ❀
    Besotes! 💋💋

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    1. ¡Hola Violeta! Muchisimas gracias preciosa. Me alegro que te haya gustado el relato. ¡Besos! :D

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  3. ¡Hola! ^^
    Espero que hayas pasado unas buenas fiestas, y te deseo un feliz año. Muy bueno el relato :)
    Besos!

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    1. ¡Hola Mary-Chan! Lo cierto es que sí, he tenido algunos problemillas de salud de familiares, pero... todo ha salido bien. Así que sí, han sido buenas fiestas, ja ja. Un beso preciosa y espero que las tuyas también hayan sido fantásticas. :D

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  4. Un relato intrigante con final sorprendente.
    SAludos.

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    1. ¡Hola Manuela! Síiii, esto va uno de cal y otro de arena, jaja. El anterior dulce, y este... de sabor inquietante.
      ¡Un beso preciosa! :D

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  5. hola! mm, que intrigante Margarita! ya queria yo un poco de ese guiso, pero ahora no me atrevo!!jajaja,

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    1. ¿Verdad que no? YO tampocooooo, ja ja. Muchos besos mis chicas búho. :D

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  6. Hola Margarita, en primer lugar feliz año. Dicen que la curiosidad mato al gato, pues esto le paso al protagonista de esta historia. Es una leyenda muy curiosa con un final sorprendente.
    Un cálido abrazo.

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    1. ¡Hola Cristina! Pues sí, ja ja ja. La que le esperaba, ofú, ofú. Un beso muy fuerte :D

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  7. He leído tu relato con avidez. Me encanta leer lo que escribes y ya echaba de menos alguno de tus escritos. Ha sido muy interesante, esa mezcla de magia, de intriga y de un final asombroso, yo diría que propio de una peli de terror, pues puedo imaginarme la horrenda escena. ¡Bravo! Mis felicitaciones acompañadas de un fuerte abrazo.

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    1. ¡Hola Rita! Muchisimas gracias. La verdad es que llevaba un tiempo que no daba abasto, pero... ahora me he organizado mejor y de vez en cuando subiré alguna sorpresita, ja ja. Muchos besos preciosa :D

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  8. Que buen final a este relato. Por curioso eso le paso..... Saludos amiga.

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    1. Ja ja ja, ¡pues sí! Eso como tú dices, por curioso. ¡Besos Sandra! :D

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  9. Un gran e interesante relato. Te he echado de menos en estos días...

    Genial, como siempre, Margarita.

    Un beso.

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    1. Muchisimas gracias paisana. La verdad es que he entrado muy poco, han sido unas navidades entretenidas ja ja. Muchos besos amiga :D

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  10. Intrigante tu relato Margarita, el final me ha dejado estupefacta.

    Abrazos.

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    1. Esa era la idea Conchi, ja ja. Un beso muy fuerte preciosa, deseando ver donde viajamos ahora :D

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    1. ¡Hola Pitt! Muy bienvenido a mi mundo. Si, este es un relato algo curioso y un poco malvado, ja ja. Espero que te guste lo demás que vayas viendo y me visites de vez en cuando.
      Besos :D

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  12. Vaya final!!!
    Inesperado totalmente, eso pasa por no hacer caso a los ancianas del lugar.
    Menos mal que le advirtieron. Curiosidad hambrienta el prota.
    Mil besos, margarita

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    1. Ja jaja, ¡gracias Maite! Si es que ya se sabe... que cuando alguien de edad te da un consejo... ¡Por algo será!
      Un beso preciosa :D

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  13. Margarita; parece una historia de Stephen King....
    Me dejaste sin palabras, muy buen cuento, una de esas historias que te ponen la piel de gallina, sabes llevar al lector sin imaginar el final y deslumbrarlo de terror...

    ¡¡Aplausos!!

    mariarosa

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    1. ¡Muchisimas gracias Maria Rosa! Me alegro un montón que te guste. OJalá escribiese yo como Stephen King, ja ja. Pero muchisimas gracias preciosa. ¡Besos! :D

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  14. jajajajajajja...

    Un excelente relato con un final sorprendente por inesperado... Habrá que tener cuidado con las visitas a aldeas peculiares.

    Y hablando de peculiaridades... ¿De dónde salen esas imágenes tan juveniles tuyas que publicas en el blog? Ésta, la asegunda en poco tiempo. Y, repito, juvenil, risueña, simpática... y atractiva!

    ¡Confiese! Causan admiración.

    Abrazos Margarita.

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    1. Ja ja ja, ¡Hola amigo Ernesto! Estas imágenes vienen de que la primera era de hace cinco años y me dije a mi misma de actualizarla. Pero puse una en la que estaba maquillada... y resulta... de que mi yo natural es así, con los pelos a mi aire y sin maquillaje. Así que la he cambiado otra vez, ja ja.
      De todas formas, gracias por lo de que causan admiración. ¡¡Me lo apunto!!
      Un beso enorme Ernesto :D

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  15. Hola,
    Un gran relato con un sorprendente final, me ha encantado, la verdad es que da gusto leerte, siempre me cautivas con tu pluma.
    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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    1. Muchisimas gracias Miss Bridgerton. Para mí es un halago enorme viniendo de alguien que lee tantísimo. Muchas gracias otra vez y ¡besos! :D

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  16. ¡Hola Margarita!
    Me ha encantado *_*. Espero que estés bien y que hayas comenzado el año con buen pie :).
    Besos.

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    1. ¡Hola Aida! Síiii, yo estoy bien. ¿Empezar el año con buen pie? Según se mire, jaja. Yo sí estoy bien, pero una persona cercana no. Es más, el 1 de enero lo empezamos en urgencias. Pero... está bien. Ya se ha recuperado, así que... ¡a volar y seguir para delante! Un beso preciosa y espero que tú si que lo hayas empezado con buen pie. :D

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  17. ¡Hola!

    Me ha encantado, aunque no me esperaba ese final para nada, creía que sería algo más "paranormal" jaja.
    Un besito.

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    1. ¡Hola May! Ja ja, muchas gracias... pues no, fíjate como terminó la cosa, ja ja.
      ¡Besos! :D

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  18. Hola, un relato muy original, la verdad, me ha sorprendido gratamente.

    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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    1. ¡Hola Flor de Cereza! Muchísimas gracias. ¡Besitos! :D

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  19. Siempre es un placer leerte ^^

    Muchos besos, Margarita.

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  20. Q bonito relato y q placer es leerte

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  21. Hola Margarita! Me gusta mucho pasar por aquí y leer tus textos <3

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    1. ¡Hola Andrea!Muchísimas gracias, por cierto, te cuento un secreto ahora que nadie nos lee... una de las protagonistas de mi próxima novela se llama Andrea. ¡Besos!

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  22. Margaritaaaaaaaa pero que pretendes, me has acojonado de verdad. Fantástico desenlace pero con lo glotón que soy me he visto dentro del caldero.

    Besitos, Ricardo.

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    1. Ja ja ja, ¡Ay Ricardo! Cuidadín con el calderoooooo, ja ja.
      Besos :D

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  23. Genial relato, he recordado uno que leí de pequeño
    enhorabuena, una joyita.

    Besos mil.

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