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Yo te cuento

jueves, 21 de diciembre de 2017

Y... llegó Navidad

  



Ummm. ¿Qué es ese pitido? La alarma... Hora de levantarse. A duras penas, consigo sentarme en la cama y colocar los pies en el suelo. “Despierta, despierta”.

¿Alguna vez has ido zombie a algún sitio? Anoche me acosté muy tarde respondiendo mensajes de felicitación navideños. ¡Pero si aún falta mucho para Navidad! ¿Verdad? La pantalla de mi móvil, mientras apago la alarma, me saca la lengua retadora con un inmenso “21 de diciembre” brillando cegador. Casi tiro el teléfono al suelo, mientras pongo la cara del emoticono del wassap, ése que imita al “Grito” de Munch. ¡¡21 de diciembre!! No me pesa el cuerpo de sueño, ¡me pesa porque tengo la Navidad encima!

 ¿Cuándo ha ocurrido esto? Normalmente, suele ser educada y tocar con suavidad a mi ventana. Incluso, cuando decido abrir la puerta, ella entra de forma educada y lenta. ¡Pero este año, no! Este año me la acabo de encontrar aquí, a mi lado, sentada en la cama, con los pies en el suelo y mirándome burlona.




La miro casi con desespero. ¿Otro año más que ha volado ante mis narices? Y ella me sonríe con dudas. Ha notado mi desconcierto. Ella, que es amada y odiada casi a partes iguales.


Claro que puse un árbol de Navidad y llené el mueble de la entrada de pequeñas figuras, con su correspondiente tierra, musgo, luces y todo lo demás. Pero eso lo hago siempre el Día de la Inmaculada. Por tradición. ¡A principios de diciembre! ¿Cómo es posible que el mes haya pasado tan rápido? Quizás porque hacemos las comidas con amigos desde noviembre, que después no nos da tiempo. Igual que empezamos a comer mantecados casi en agosto.


La miro con reservas. ¿Está pálida? Creo que ambas recordamos las sillas vacías de la pasada Navidad, y me pongo triste. Este año, hay algunas más. Recuerdo a aquellas personas que no tendrán una mesa bien llena, ni tampoco montones de cajas de regalos bajo la copa de su árbol navideño... No por que renieguen de las fechas, sino porque no les es posible por estar en paro, o sufriendo algún tipo de enfermedad, o simplemente... porque las sillas vacías que hay en su casa, son profundos pozos en su corazón. Noto como mis ojos se humedecen.


Vuelvo a mirar a la Navidad, aquí sentada en mi cama. Hay tanta gente buscando refugio en el mundo, tanta hambre y soledad...


Ella me mira casi con súplica en sus ojos, también húmedos. Lleva una túnica larga y blanca que juraría no estaba antes ahí. Tuerce un poco el rostro y me mira algo ruborizada, disculpándose conmigo, retándome en cierta forma... susurrándome que no puede curar esas heridas...


Pero las agravas, pienso yo. Y siento como la tristeza ilumina su rostro. Después, con suavidad me pregunta si acaso no recuerdo a mis seres queridos cuando ella se marcha.


Pues claro que sí los recuerdo. Pero las Navidades son época de reunirse todos, de hacer las paces con tu tía Angustias, la que te habló mal en tu cumpleaños. De tomarte una copita con ese amigo que viene de Alemania a pasar unos días. De reir un rato con tus hijos intentando hacer una repostería que sale aterradora de aspecto... y no demasiado comible a veces. Es época de estar con los que quieres, y los recuerdas con fuerza.


¿Sólo vas a recordar la parte mala? Vuelve a preguntarme de nuevo con suavidad.


Las risas con todos reunidos alrededor de la mesa en Noche Buena me invade de pronto. Las risas de mis hijos al llegar a casa tras la cabalgata de Reyes y descubrir esos pequeños paquetes camuflados bajo tanto verde. El olor de la canela y la vainilla. Los villancicos de fondo, mientras los adornos del árbol, y los habitantes de mi casa, luchamos sin cuartel. Ese Rey Mago que todos los años intenta escapar del Belén... Incluso mi cocina riendo burlona de mis intentos por tener todo listo a tiempo, me hacen en cierta forma sonreir.

Mi propia niñez me susurra al oido. Los gañotes de mi abuela. Casi siento el dulzor y la suavidad de esos dulces que mi abuela preparaba como nadie... ella que ya no está en esta mesa de Noche Buena...

La ilusión de los regalos y los malabares de los Reyes para entrar por una chimenea que ni tan siquiera existía... “Magos”. Pues sí. Quizás por eso, cuando compré mi casa, me alegré tanto de que tuviese chimenea.

Lo cierto es que durante un instante pienso que soy de ésas personas afortunadas que sí tienen a su familia. No a todos, pero sí a muchos. Y pienso en mis hijos, y en mi propia ilusión... ¿De qué? ¿De un milagro? No lo sé... Solo se que hay que vivir el momento, el día, el presente, el aquí y el ahora. Y ahora, es Navidad.


- Sí, por favor, quédate – le susurro.

Un hermoso manto rojo la cubre de pronto, y me sonríe con un brillo intenso en la mirada.


Coloca su mano sobre la mía. Tengo miedo, debe estar helada. Pero siento una calidez sencilla y escucho una leve melodía en algún sitio de mi cuerpo. Doy un salto de mi cama y corro sin importarme el frío. No quiero despertar a mi hijo que aun duerme, y corro descalza donde mi árbol parece uno más de la casa. Conecto sus luces azuladas y veo el brillo titilante. Acaricio con suavidad sus esferas y estrellas plateadas, mariposas de colores y pequeñas figuras de tela. Vuelvo a ser una niña.

Veo un brillo intenso en su centro. Una serie de estrellitas pequeñas brillan con fuerza. Creo que son los guiños de aquellos que aunque dejaron sus sillas vacías, siguen aquí dentro de mi corazón.









FELIZ NAVIDAD











Te deseo todos los abrazos, besos, sonrisas, amor, y milagros que puedas aceptar. 

14 comentarios:

  1. Feliz Navidad, cariño. Gracias por estar ahí, haciendo cada día...un poco navideño <3

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    1. Lo mismo te digo, gracias a ti, por cada sonrisa y cada día compartido :D

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    2. Unica mujer
      eres bella de alma y cuerpo.
      Gracias por tus palabras siempre llenas de tu magia
      que diciembre termine con salud y magia

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    3. Muchisimas gracias Mucha. Y tú eres un sol. FELICES FIESTAS. Muaakkk :D

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  2. Feliz Navidad para ti también. Esa navidad que nos acercas con tanta naturalidad. Que disfrutes de las fiestas.

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    1. ¡Gracias Esther! Te deseo que igualmente tengas unas fiestas tranquilas, serenas y a la vez divertidas, que simplemente, las vivas como quieras vivirlas. :D

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  3. Es cierto. Llegó de repente. Feliz Navidad. Un beso.

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    1. Hola Susana, pues sí. Un beso preciosa, espero que hayas tenido una muy buena Noche Buena y Navidad. ¡Besos! :D

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  4. Querida amiga, no he desaparecido, solo que por un tiempo no publicaré relatos. Y ya me pondré al día con tus imprescindibles escritos.
    Vengo a desearte una feliz Navidad y que el 2018 sea fantástico para vos y los tuyos.
    Brindo con vos desde Argentina.

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    1. Y yo brindo contigo desde aquí Navegante. La verdad es que añoro tus escritos, pero entro en tu página y los voy releyendo. Me alegra saber que estás bien y por lo demás no te preocupes, de vez en cuando hay que desconectar.
      Muchos besos y FELICES FIESTAS. :D

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  5. feliz navidad preciosa y prospero año nuevo!! te deseo lo mejor y que sigas escribiendo tan bien como lo haces

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  6. Esas estrellas siempre nos estarán iluminando. Feliz Navidad, amiga!

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    1. ¡Feliz Navidad Espe! Un beso enorme para un hadita de las estrellas, como eres tú. Muaaakkkk :D

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